Las autoridades dicen que las empresas denuncian cada vez más estos incidentes y que hay mayor control. Otro problema ambiental son los pozos inactivos: hay más de 6 mil en toda la provincia.
Los recientes estudios dados a conocer por la Dirección General de Control Ambiental de Hidrocarburos de la provincia pusieron otra vez a las empresas petroleras en un lugar no deseado: el año pasado hubo más de un derrame de petróleo por día.
Según este organismo oficial, hubo exactamente 447 casos de incidentes ambientales petroleros detectados –aunque no siempre denunciados- entre septiembre de 2004 y septiembre de 2005.
Manchones oscuros
Un avistaje costero en la zona norte de la ciudad, por ejemplo, permite divisar en los acantilados importantes –y peligrosos- manchones oscuros, de los cuales nadie parece hacerse cargo.
Un viejo pozo abandonado y en litigio entre Petroquímica y la empresa que adquirió el mismo ocasionó un problema mayúsculo: el petróleo salta a la vista entre la formación rocosa, con altos tenores de contenidos salinos y obvia presencia de hidrocarburos.
Estos no son los únicos datos preocupantes: en toda el área que rodea a la ciudad hay 2.444 pozos en estado de abandono (59%), unos 1.176 inactivos (28%) y solamente 527 en producción, lo que equivale a un modestísimo 13%.
Preocupa, además, la presencia de pozos en el ejido urbano, una consecuencia directa de la explosión demográfica que ha vivido Comodoro Rivadavia. Y el tema se agrava por la falta de terrenos para construir los planes habitacionales, en especial por parte del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Los yacimientos no activos han dejado también un "pasivo residual", con radios de seguridad considerados peligrosos, en donde no podría recomendarse asentamiento alguno.
Controles
El Decreto Provincial 10/95 de control de la actividad petrolera establece que hay obligación de reportar cualquier hecho accidental o imprevisto o siniestro que provoque algún perjuicio, actual o potencial al medio ambiente durante las actividades de exploración, perforación, explotación, transporte o almacenamiento de petróleo o manejo de residuos generados en la misma dentro de las veinticuatro horas de producido.
Además, las empresas deben detallar los insumos químicos y aditivos utilizados, especialmente en la terminación y deshidratación. El no cumplimiento del Decreto impone apercibimientos y multas que oscilan entre los cinco y los cuarenta mil pesos, que en caso de reincidir, pueden llegar a quintuplicarse.
Aunque existe una concientización y un marcado compromiso "puertas adentro", el trabajo de la Dirección General de Control Ambiental de Hidrocarburos refleja que siempre es mejor adelantarse a cualquier incidente que tener que lamentar consecuencias posteriores (ver "Hubo un notable cambio…", en página 5).
Las operadoras que actúan en la parte chubutense de la Cuenca del Golfo San Jorge han asumido el compromiso -no solamente económico- de desarrollar acciones concretas para evitar que el fluido impacte negativamente en el suelo, el agua, la flora o fauna. Y así como se invierten miles de millones de dólares en el mantenimiento de la producción, también se busca conservar el prestigio que en muchos casos se cuenta en el gran circuito petrolero mundial.
Claro que, muchas veces, ese objetivo no se cumple. Y más allá del esfuerzo de las compañías más grandes, hay otras más pequeñas cuyos controles son más deficientes.
Contaminación
Las razones por las cuales se produce contaminación son las roturas por corrosión, las fallas en los materiales u operativas, y en menor medida, los actos de sabotaje. Hay factores que sirven para atenuar cualquier imprevisto. La mayoría de las operadoras dispone de telesupervisión, un sofisticado sistema de control por telemetría que permite, casi al instante, detectar situaciones anormales.
Con la simple lectura de los valores se pueden percibir eventuales derrames y poner en acción a las cuadrillas especiales de contingencia que tras cortar la fuente, contienen, limpian y de ser necesario, sanean o remedian el área afectada.
Poco margen de error
La provincia del Chubut produce alrededor de 26 mil metros cúbicos pordía de petróleo, lo que anualmente equivale a 9.274.00 metros cúbicos, una cifra que la ubica a la cabeza del resto de las regiones productoras, inclusive por sobre la poderosa Neuquén.
La Cuenca, en particular, genera aproximadamente 9 mil millones de dólares, de los cuales la mitad son exportados. Esto hace que los márgenes de error necesariamente sean cada vez más exiguos y el control interno aumente proporcionalmente a lo que se gana.
1505 lecturas |
Ver más notas de la sección Medio Ambiente