La diplomacia más efectiva para contrarrestar el avance inglés en la exploración y eventual explotación de recursos petrolÃferos en Malvinas es el otorgamiento de derechos a lo largo y a lo ancho del Mar Argentino, incluidas las áreas colindantes a la declarada "zona de exclusión". Sólo la presencia de múltiples empresas nacionales y extranjeras que operen bajo licencia argentina puede validar la opción "o con nosotros o con ellos" (Resolución SE 407/07). Hemos perdido tiempo y oportunidades para investigar el potencial petrolero del Mar Argentino. ENARSA, la empresa estatal creada en 2004 que monopoliza las áreas en las cuencas offshore, quedó entrampada en polÃticas de corto plazo.
Con múltiples frentes y sin objetivos de gestión explÃcitos, su intermediación en el otorgamiento de permisos exploratorios costa afuera ha sido paralizante. Mientras tanto, los británicos avanzaron sin prisa y sin pausa en la "zona de exclusión". No es casual la concomitancia del arribo de una plataforma de perforación con la entrada en vigencia en diciembre pasado del Tratado de Lisboa (Constitución Europea), donde las Islas Malvinas figuran en el anexo II como "territorio de ultramar de un Estado miembro de la Unión Europea". SoberanÃa y petróleo están vinculados.
Convengamos que el futuro de las islas y nuestro reclamo de soberanÃa toman rumbos muy diferentes según se llegue a probar o a desechar la existencia de grandes cantidades de petróleo y gas en condiciones de ser explotados y comercializados. Gran Bretaña, una de las partes del conflicto, enfrenta la declinación irreversible de los yacimientos del Mar del Norte. Con reservas probadas de unos 3.400 millones de barriles, va camino a importar petróleo. Argentina, la otra parte del conflicto, con 2.600 millones de barriles de reservas probadas, también va camino a la pérdida del autoabastecimiento.
Para cualquiera de las dos partes, la existencia de nuevas reservas de magnitud no sólo cambiarÃa el horizonte petrolero, sino también su peso económico relativo en el concierto de las naciones. Recordemos lo que fue para Gran Bretaña el descubrimiento del Mar del Norte en la década del setenta. Tengamos presente lo que significa hoy para Brasil el descubrimiento de reservas offshore, por ahora estimadas en unos 30.000 millones de barriles. A los habitantes de las islas también les cambia la vida. Desde el 2006 ya tienen un ingreso per cápita superior que el inglés (40.000 dólares) gracias a las licencias de pesca.
Si hubiera petróleo en las magnitudes anunciadas, las regalÃas, cánones e impuestos de las licencias de exploración y explotación otorgados les asegurarÃan una renta a perpetuidad. Un estudio de los contratos que se han otorgado hasta la fecha evalúa en alrededor de un 40% el government take de renta. Es decir, por cada dólar de renta petrolera (diferencia entre precios y costos) que genera el barril que se explote, 40 centavos quedarÃan para las arcas públicas. Semejante ingreso asegurarÃa financiamiento incluso para pagar la propia defensa (que hoy representa el 1% del presupuesto de defensa inglés).
No hay ninguna duda de que la existencia de petróleo y su explotación comercial complicarÃan las legÃtimas aspiraciones argentinas y afianzarÃan las pretensiones de autodeterminación de los habitantes de las islas, funcionales a los intereses británicos de largo plazo. La autodeterminación de los habitantes y la posible mutación de las islas a la condición de "estado libre asociado", dificultarÃan los reclamos reivindicativos argentinos ante terceros paÃses. Pero todavÃa estamos hablando en condicional. No se sabe si hay petróleo en cantidades que viabilicen una explotación comercial.
Las expectativas de máxima giran en torno a un informe de la Revista Oficial de la Geological Society of London que data de 1998. En ese reporte se hablaba de un reservorio probable de unos 60.000 millones de barriles, de difÃcil explotación comercial para los precios de aquella época (20 dólares el barril). Aquellos fueron estudios de prospección sÃsmica. La diferencia es que ahora vino una plataforma de Escocia, contratada por los licenciatarios y que el barril está a más de 70 dólares.
Las perforaciones van a permitir despejar dudas sobre la existencia de reservas y la riqueza de los reservorios. Hasta ahora, la polÃtica británica para aproximar el descubrimiento en territorio en disputa ha sido consistente. La polÃtica argentina, no. Pasamos por la "seducción", la indiferencia y las reacciones retardadas. Aquà también hace falta una polÃtica de Estado.
Fuente: ClarÃn
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