La caÃda en las reservas de petróleo y de gas determina un severo llamado de atención y generan una profunda preocupación con miras a futuro. Porque no sólo indican que Argentina va camino a quedarse sin reservas energéticas en el corto plazo, sino que no se verifica en las autoridades intención en modificar la situación o de invertir en la exploración de nuevas áreas. Tiempo atrás, el Ministro del área, Julio de Vido, señaló que no es una tragedia que Argentina importe combustibles. Las afirmaciones no sólo sorprenden, sino que inquietan en razón de que llevan a indicar que Argentina ha resignado la posibilidad del autoabastecimiento energético.
Hay datos claros: las reservas de gas cayeron un 49 por ciento desde 2000 y actualmente son menores a las que existÃan en 1990, mientras las reservas de petróleo cayeron 18 por ciento desde 1999, en tanto la producción bajó un 16 por ciento comparada con 1998. Con el agravante de que la curva de demanda de combustibles se amplÃa cada vez más respecto de la de oferta, a la vez que los estudios también determinan que, como gran parte de la generación eléctrica es producida por centrales térmicas, es muy factible que, además de la importación de gas desde Bolivia, también habrá que importar energÃa eléctrica desde Brasil.
Las informaciones señalan que las reservas de petróleo alcanzan a 10 años y a 8 para el gas y que la única manera de incrementar las existencias es por medio de inversiones de riesgo, ya sea para la exploración de nuevos campos, como para ampliar las reservas de los pozos que actualmente están en producción. El último yacimiento de gas importante fue Loma de la Lata y generó una demanda imposible de sustentar en el tiempo, porque no se concretó la posibilidad de que aparecieran otros de igual magnitud. En lo referente a la exploración, se observa una preocupante decadencia. Hasta 1999, los pozos en exploración representaban un promedio del 10,5 por ciento del total de perforaciones realizadas.
A partir de 2000, ese porcentaje cayó al 5 por ciento, con mÃnimos del 2 por ciento en 2002 y 2003, mientras en el decenio 2000-2009, el promedio se derrumbó a un mÃnimo de 39 pozos de exploración anuales. A diferencia de Argentina, Brasil implementó una polÃtica expansiva en el tema combustibles y ha descubierto importantes yacimientos, tanto de petróleo como de gas, aumentando un 50 por ciento sus reservas, lo que le permitirá hacer frente a las necesidades actuales y futuras y posicionarse, en un futuro próximo, como uno de los paÃses exportadores de petróleo.
Son dos formas de considerar el futuro. Uno, Brasil, con la mente puesta en el incremento de las reservas de hidrocarburos. Y el otro, Argentina, en una criticable actitud conformista y sin atisbos de nuevas inversiones. Una conducta, la de nuestros funcionarios, inexplicable y que debe revertirse en forma inmediata si queremos mirar con mayor optimismo los próximos años.
Fuente: Diario Los Andes
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