Tras haber comprado en 2010 un total de 21 cargamentos, este año la administración kirchnerista prevé traer 46 barcos de GNL (gas natural licuado), que implicarán un gasto de casi US$ 1.400 millones. Las adquisiciones de GNL volverán a estar a cargo de la estatal Enarsa y tendrán como destino las dos plantas regasificadoras móviles que se instalaron en los puertos de BahÃa Blanca y Escobar. Planteada hace cuatro años como una salida transitoria y sólo para la temporada invernal, la importación de GNL se transformó en una medida permanente que los funcionarios utilizan para reforzar el suministro en casi todos los meses del año.
El marcado crecimiento que registraron las compras de GNL, que habÃan arrancado en 2008 con sólo 8 cargas anuales, responde a tres factores clave: la declinación de la producción interna de gas a partir de 2004 que también va acompañada de una drástica caÃda de las reservas, que pasaron de un horizonte de 17,2 años en 2000 a sólo 7,8 años en 2009; los incumplimientos de Bolivia, que no pudo garantizar los envÃos comprometidos desde 2006, y los magros resultados del programa "Gas Plus" con el cual se buscó abrir nuevos pozos con incentivos tarifarios. Durante 2010, el Gobierno contrató 21 barcos de GNL para el buque regasificador de BahÃa Blanca. Dos cargas habÃan llegado en el verano, catorce arribaron entre mayo y setiembre, y cinco, entre octubre y noviembre.
Para este año, ya se adquirieron 6 cargas para el trimestre eneromarzo y, a principios de febrero, Enarsa tiene previsto poner en marcha dos concursos de precios para cerrar la compra de 20 cargamentos para BahÃa Blanca y otros 20 para Escobar, que deberán ser entregados de mayo a diciembre. Este será el primer año en que funcionarán al mismo tiempo dos buques regasificadores. Por un lado, está el bahiense, que entró en servicio en 2008 y que en abril tendrá una parada técnica. En ese momento se ampliará el gasoducto a General Cerri, lo que le permitirá expandir de 10 a 12 millones de metros cúbicos su volumen diario de inyección de gas. Y, por otro, está el nuevo, que comenzará a operar en Escobar a mediados de año con el fin de abastecer a las centrales térmicas de Campana y Timbúes con una entrega diaria que oscilará entre los 8 y 10 millones de metros cúbicos.
Las primeras proyecciones de precios que manejan los técnicos de Enarsa y los analistas privados indican que, en promedio, el Estado tendrá que desembolsar unos US$ 30 millones por cada carga de 135.000 metros cúbicos de GNL que arribe por barco. Pese a la mayor distancia que tienen que recorrer, los barcos de GNL de BahÃa Blanca costarÃan entre 15% y 20% menos que los destinados a Escobar. Esto se debe a los problemas logÃsticos que se registran en Escobar, donde no pueden entrar los barcos grandes con toda su carga por las limitaciones del canal de navegación. Para entregar el combustible, los proveedores tendrán que optar por traspasar carga a buques más chicos en el lÃmite exterior del RÃo de la Plata, repartir los envÃos de un barco grande con BahÃa Blanca o despachar directamente buques de menor calado desde los paÃses productores de GNL.
Fuente: ClarÃn
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