En el verano de 2011, una unión transitoria de empresas, liderada por YPF junto con Pan American Energy y Petrobras, asentará una plataforma exploradora sobre las aguas de dos bloques costa afuera, identificados como CA-40 Y CA-46, donde en algún momento Total perforó sin resultados positivos a un costo de u$s 70 millones un pozo sobre una columna de agua de 80 metros. Ahora, a 200 kilómetros al este del cabo San Pablo de la Tierra del Fuego, en aguas ubicadas al sur de los yacimientos Carina y Aries que explota el consorcio Cuenca Marina Austral, YPF y sus socias perforará a un costo de u$s 150 millones un nuevo pozo explorador.
En tanto, a fines de 2011 se producirÃa el arribo de la plataforma petrolera Erik Raude con intención de ser ubicada por otra petrolera británica en aguas ubicadas al sur de las islas Malvinas. Esa plataforma, que se sumarÃa a la Ocean Guardian emplazada al norte de Malvinas, serÃa contratada por una firma exploradora radicada en Houston, Texas. La eventual presencia de esa instalación se atribuye en medios energéticos a la dureza polÃtica que evidencian los Estados petroleros de Oriente Cercano a no renovar concesiones de áreas de explotación y no aceptar el otorgamiento de nuevos contratos de exploración. Esa postura puso a las petroleras de Occidente en una situación de verdadera alerta. Con ese hipotético arribo de esa plataforma ya no quedan dudas de que Londres está resuelto a materializar actos que consoliden su presencia en Malvinas.
En la SecretarÃa de EnergÃa hay quienes sostienen que ese arribo esperado para dentro de un año "es mucho tiempo porque todavÃa pueden llegar a pasar muchas cosas" que obliguen a poner punto final a esa polÃtica exploradora unilateral. Frente a esa postura, cada dÃa cobra más cuerpo la idea de producir actos polÃticos que hagan sentir a Londres las consecuencias de su postura unilateral, a través de la adopción de medidas que vayan en perjuicio de la calidad de vida que disfrutan los kelpers, tal como serÃa la supresión de los vuelos de LAN que semanalmente cubren la ruta Punta Arenas-Stanley, sobrevolando el espacio aéreo nacional. Esa facilidad comercial no dejarÃa a Gran Bretaña otra alternativa que reponer los vuelos con base desde la isla Ascensión.
Un factor que anima las intentonas exploratorias de Gran Bretaña estriba en el vacÃo explorador que dejó la Argentina sobre aguas de la extensa cuenca de Malvinas. Entre tanto, en aguas ubicadas al norte de Malvinas, la británica Desire Petroleum promete perforar en el bloque Rachel en sociedad con Rockhopper Exploration, un nuevo pozo con la idea de verificar una posible emigración de hidrocarburos desde una zona donde una previa exploración, que fue tapada y abandonada, arrojó la existencia de vestigios de crudo.
Fuente: Infobae
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