CRUDO: WTI 102,24 - BRENT 110,59   |   DIVISAS: DOLAR 1.415,00 - EURO: 1.680,00 - REAL: 29.100,00   |   MINERALES: ORO 4.532,94 - PLATA: 71,27 - COBRE: 590,37


“La universalidad de los subsidios a las tarifas de gas provocó inequidades”

15/10/2015 | ARGENTINA | Actualidad | 1027 lecturas | 60 Votos



Entrevista con Jorge Sapag, gobernador de Neuquén.




El mandatario patagónico pidió un sinceramiento de las tarifas residenciales de gas. “No se puede regalar”, advirtió. Reclamó también por la continuidad del esquema de precios internos diferenciales para el crudo frente a la crisis internacional. Y se ilusionó con el futuro de reservorios de tight y shale gas. Después de dos administraciones consecutivas al frente de la gobernación de Neuquén, las versiones surgidas desde las usinas sciolistas ubican a Jorge Sapag como posible ministro de Energía de una eventual presidencia de Daniel Scioli, candidato por el Frente Para la Victoria. En diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía, el mandatario patagónico evitó referirse sobre esas elucubraciones. Pero sí accedió a repasar los temas de la agenda energética actual y también la del futuro.

¿Qué balance realiza de la reunión de Ofephi con Daniel Scioli en Neuquén realizada a principios de septiembre?

Fue una reunión contundente para fijar objetivos y valores como la industrialización en origen del gas, lo que tiene que ver con el dominio de los recursos, el tema de las regalías, considerar a YPF buque insignia del sector, pero al mismo tiempo saber que tenemos que abrir los brazos a todas las compañías del mundo –pequeñas, medianas y grandes– que estén dispuestas a invertir y a trabajar en la Argentina. Desde el punto de vista federal, fue un encuentro con mucho contenido, con mucha fuerza y con presencia. Al mismo tiempo, fue contundente porque vemos en Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires, un distrito enorme que es muy difícil de gobernar, a una persona que puede conducir los destinos de la república. Es una garantía para no dar un salto al vacío y pegarnos un piletazo que después termine sacando de la Casa Rosada en helicóptero a un presidente.

Creo que también fue importante el respaldo de gobernadores como Alberto Weretilneck o como yo, que representamos a partidos provinciales. Por todo esto, fue una reunión sólida y de respaldo. Al mismo tiempo, pudimos demostrarle a la ciudadanía que es posible unirse a sectores empresarios, de trabajadores, provincias y candidatos para generar un programa de trabajo en gas y petróleo que apunte a la soberanía nacional.

Uno de los puntos del acuerdo gira en torno a mantener un esquema de precios competitivos para garantizar la inversión. ¿Es el desafío de 2016?

Es fundamental que así como las provincias fuimos solidarias con la república cuando tuvimos precios internacionales de u$s 120 o u$s 130 –dado que la Argentina mantuvo precios internos de u$s 50 o u$s 60–, hoy podamos mantener el precio actual de u$s 77. Seamos inteligentes y no dejemos que el mercado internacional nos fije las políticas internas. Así como pudimos ser solidarios cuando tuvimos altos precios en el mundo, ahora que son bajos por una cuestión pura y exclusivamente de dumping, dado que los grandes productores de Medio Oriente quieren desalentar las nuevas inversiones en los campos no convencionales, una situación que generó una fuerte baja de equipos y de actividad a nivel mundial, debemos sostener un precio interno que haga sustentable la actividad.

Creo que es necesario un sendero de precios que viabilice la actividad, para evitar lo que pasó en Estados Unidos, donde la actividad se desplomó. El año pasado perforaron en ese país 26.000 pozos y este año no llegarán a la mitad. En Canadá, hubo un 50% de despidos en el sector. Acá no ha habido despidos, entonces procuremos mantener las fuentes de trabajo y defenderlas.

La mayoría de las petroleras se está volcando a los desarrollos de gas porque es un negocio que mantiene mejores niveles de rentabilidad. ¿Cómo evalúa esa tendencia?

Es una decisión estratégica, sobre todo en Neuquén, donde dos tercios de la producción de hidrocarburos corresponden a gas, y un tercio a petróleo. En Neuquén hay brillantes oportunidades en gas convencional y en tight gas. También en shale gas. Loma Campana (el primer desarrollo comercial no convencional del país) está produciendo un 30% de shale gas del total de su producción. A su vez, en Loma La Lata se han encontrado horizontes de gas. La producción de gas ha aumentado un 10% en el primer semestre de 2015 con respecto al mismo período de 2014. Por eso creo que es muy bueno que las empresas estén volcando recursos a la producción de campos gasíferos. También PAE en Lindero Atravesado está avanzando con la producción de tight gas. Total en Aguada Pichana está desarrollando un piloto de shale gas. Todo esto es positivo porque lo que tenemos que hacer los argentinos es reemplazar el gas de los barcos. No podemos seguir importando LNG. En Estados Unidos, lo primero que pasó con el desarrollo del shale fue que todos sus puertos que recibían importaciones de LNG fueron reconvertidos para realizar exportaciones de gas.

Frente a la caída del precio internacional del crudo, ¿puede actuar el desarrollo de gas como una defensa para Vaca Muerta?

Creo que lo que hay que defender es la cuenca Neuquina. Vaca Muerta es un horizonte geológico de shale gas donde, si las inversiones pueden seguir su curso, los proyectos se van a seguir haciendo. El gas tiene un precio interno promedio de u$s 2,70 por millón de BTU. La molécula nueva de gas que viene a reemplazar un declino preestablecido, más una producción adicional, el Estado nacional la subsidia con un precio de u$s 7,50. Lo importante es que el Estado pague este subsidio para sostener la actividad. Porque el LNG tiene, solamente de flete, u$s 5 o u$s 6 de costo. Nuestra competencia es reemplazar con gas todo el gasoil y fuel oil que importamos para generar electricidad. Es decir, si logramos desarrollar campos de gas ahorramos divisas. Tenemos que ser prácticos e inteligentes porque, ante esta coyuntura de precios bajos, muchos sugieren importar crudo para destilar combustibles en el país. Eso sí, no hablan de bajar precios del surtidor sino de maximizar la ganancia. Entonces, cuidado con estas visiones que podrían llegar a destruir la industria nacional de hidrocarburos. Y después, cuando los precios internacionales se recuperen, en 12 o 18 meses, volveremos a tener una dependencia que nos cueste carísimo en divisas y también en pérdida de puestos de trabajo.

¿Considera que es necesario reestructurar el esquema tarifario para los usuarios residenciales?

Creo que la universalidad de los subsidios a las tarifas de gas en las grandes ciudades provocó inequidades. Tiene que invertirse el concepto. Subsidiar a todo aquel que lo necesita, pero relevando que realmente lo precise. He visto facturas de familiares que viven en Buenos Aires que rondan entre los $ 40 y $ 100 cuando por un servicio de cable abonan $ 500. No se puede regalar el gas. Se puede subsidiar a la familia que realmente que lo necesita. Lo que no es sostenible es que estemos subsidiando al universo de 8 millones de medidores desde las provincias productoras.

¿Cómo imagina el próximo año en materia de energía?

Imagino un año en que el campo de la energía sea el área donde se concreten las inversiones importantes, porque los proyectos ya están preparados. Para atraer los dólares que la Argentina necesita, debemos crear un marco de estabilidad, de previsibilidad. Es necesario un marco de fortaleza para el Banco Central y también para las empresas, sentir que sus dólares están a resguardo. Si de la mano de las inversiones en el sector energético conseguimos las divisas para reforzar las reservas del BCRA, puede ser el puntapié de la recuperación económica.

Fuente: Revista Petroquímica

1028 lecturas | Ver más notas de la sección Actualidad


NOTICIAS MÁS LEÍDAS de Actualidad