
A tono con el derrumbe del precio internacional del barril –que en junio de 2014 superaba cómodamente los u$s 100 y hoy apenas alcanza los u$s 50–, en poco más de un año el valor bursátil de 17 de las 20 principales petroleras del mundo descendió un 18,6%. En términos monetarios, esa proporción implica una pérdida de 137.939 millones de euros; es decir, más de u$s 154.000 millones.
Según un informe de Citibank, sólo las tres mayores petroleras de origen chino (PetroChina, Sinopec y China National Offshore Oil Corporation –CNOOC–) pudieron crecer en el período analizado, fundamentalmente en virtud de la burbuja bursátil que experimenta el gigante asiático. Si se las incluye en el relevamiento, la caída oscila en torno a los 7.600 millones de euros (u$s 8.500 millones).
La entidad bancaria indicó, además, que los beneficios de las grandes corporaciones petroleras se encuentran actualmente en su mínimo nivel desde hace 17 años. En lo que va de la temporada, los costos del sector se redujeron entre un 10% y un 20% más de lo previsto. En este marco debe entenderse la vigente ola de fusiones y adquisiciones, que es la mayor desde 2009 (e incluyó la compra de la británica BP por parte de la anglo-holandesa Shell).
El ranking de capitalización lo lidera ExxonMobil, con 328.000 millones de euros. No obstante, la firma estadounidense no pudo evitar una depreciación de sus acciones de un 21% desde junio de 2014 (un 14,8% en lo que va del año). Hoy sus títulos tienen una tasación de alrededor de 78 euros en lugar de casi 100 euros.
El segundo valor bursátil le corresponde a PetroChina, que subió un 3,5%, desde 197.600 millones de euros hasta 273.300 millones de la misma moneda. Distinto es el caso de Shell, que retrocedió un 8,6%, al pasar de 186.400 millones a 170.300 millones de euros. En tanto, con una capitalización de 145.100 millones de euros, frente a los 170.100 millones que registraba en junio de 2014, la norteamericana Chevron sufrió un declive de un 14,7%.
MENOS RESERVAS
Otra consecuencia directa del abaratamiento del crudo es la parálisis de la actividad exploratoria, lo que ha dado lugar a una significativa disminución de las reservas de las grandes petroleras. Según estimaciones de la financiera Morgan Stanley, durante 2014 BP, Chevron, ExxonMobil, Royal Dutch Shell y Total perdieron más de 1.400 millones de barriles. Se trata de la mayor caída desde 2008, cuando la exploración se contrajo fuertemente por el estallido de la crisis financiera internacional.
Estos datos, basados en los últimos informes anuales de las compañías en cuestión, podrían ser incluso más preocupantes si no fuera por el estancamiento de la demanda en diversos mercados clave y por el alivio que representa el pujante negocio de los hidrocarburos no convencionales en Estados Unidos. De todos modos, la inquietud que siembran en la industria no es menor.
Los inventarios de las cinco empresas disminuyeron el año pasado hasta los 78.600 millones de barriles equivalentes de petróleo (BEP), luego de haber totalizado algo más de 80.000 millones de BEP en 2013. De acuerdo con Morgan Stanley, los nuevos descubrimientos y las ampliaciones de los proyectos existentes cayeron un 24% en relación con la temporada pasada, al representar apenas 2.300 millones de BEP (casi la mitad de los 4.400 millones que habían aportado, por caso, en 2011).
A decir de Martijn Rats, analista de la firma, más allá de que estas cifras tengan un cierto grado de relatividad (puesto que en buena medida dependen de la cantidad de reservas que las compañías deciden catalogar como “probadas”), el menor rendimiento de las exploraciones es francamente alarmante. “Los resultados de las perforaciones exploratorias en 2014 fueron bastante decepcionantes. Cada vez hay menos hallazgos de grandes dimensiones”, lamentó.
En la misma frecuencia, un estudio de IHS indicó que el año pasado los descubrimientos de nuevas reservas hidrocarburíferas se situaron en su menor nivel en dos décadas. Asimismo, la compañía especializada calculó que el “índice de reposición” (el añadido de existencias en relación con la producción) de las cinco principales petroleras del planeta osciló en torno a un 84%, lo que constituye el peor desempeño desde 2010.
ESCENARIO SIMILAR
Otra industria extractiva que, al igual que la petrolera, viene padeciendo crecientes dificultades bursátiles y financieras es la minería. Según PwC, el año pasado la capitalización de las 40 mayores mineras a nivel global disminuyó en alrededor de u$s 280.000 millones; es decir, un 23%, mientras que sus deudas netas acumularon un alza de un 42%.
“Fue una temporada sumamente difícil para la industria, con resultados mucho más bajos que en períodos anteriores, debido a los menores ingresos operativos, los mayores costos y la continuidad en la baja del precio de los commodities”, explicó Colin Becker, especialista minero de la consultora.
El trabajo de PwC postula un cambio de prioridades y expectativas por parte de las empresas, que se encuentran en pleno “ajuste de cinturón”. “A los problemas ya citados se suman los aumentos tributarios registrados en diversos países, la nacionalización de algunos recursos y otros cambios geopolíticos de consideración. No es casual, en este escenario tan desafiante, que casi la mitad de las principales firmas hayan cambiado sus CEOs durante los últimos dos años”, precisó Becker.
A su criterio, también se observó una significativa fuga de inversores y una pérdida de confianza en el segmento. “De cara al futuro, las corporaciones deberán desarrollar un enfoque basado en la disciplina del capital, además de evaluar dónde y cómo invertir, reducir los costos y elevar la productividad”, sostuvo.
Fuente: Revista Petroquímica
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