
El rechazo categórico al gasolinazo y el estallido violento de protestas generalizadas, tiene su posible explicación, en el hecho de que la medida no fue analizada ni consultada suficientemente, ni Bolivia está en condiciones polÃticas como para implantar tal decreto.
Por otra parte, es muy posible que esa haya sido la recomendación de Hugo Chávez, quién tiene un problema similar en Venezuela, razón por la que no se atreve a aumentar estos precios, los cuales honestamente están muy bajos, y detienen el crecimiento de otras áreas de posible desarrollo económico, como lo es el estancamiento de la industria del gas natural para uso vehicular, por no poder competir con el precio tan bajo de la gasolina.
Los paÃses productores de petróleo de Latinoamérica, tienen el problema común de tener que mantener los precios internos de los combustibles muy por debajo de los del mercado mundial del mundo desarrollado, cuyos niveles de precios son más realistas y cónsonos con su valor de producción. Es como un cÃrculo vicioso que se forma, debido al costo polÃtico que tendrÃan que pagar los gobiernos, por proponer incrementos en los precios de venta de los combustibles.
El ciudadano promedio de nuestros paÃses latinoamericanos, piensa, que como producimos petróleo, el precio de los combustibles debe ser altamente subsidiado, sin analizar las consecuencias económicas colaterales por estos alarmantes subsidios en nuestros paÃses.
Como los precios del transporte, también tienen un alto subsidio, y son controlados por los respectivos gobiernos, por ser este renglón de la vida cotidiana de consumo público masivo; entonces, los transportistas, son los primeros en oponerse, utilizando la excusa de que ellos también subirán los costos del transporte, y por lo general lo hacen a niveles especulativos, aprovechando el momento coyuntural.
A los transportistas, se les suman los comerciantes, que tendrÃan que pagar mayores precios de transporte, razón por la que ellos también suben los precios de sus mercancÃas, desencadenando una espiral inflacionaria de difÃcil impedimento, que puede acabar con cualquier gobierno, por más estable polÃticamente que este sea, la cual no es la situación de Bolivia, y mucho menos de Venezuela.
La moraleja de esta situación, es la de que existe conciencia entre los mandatarios del muy bajo costo de los combustibles, razón por la que además, se estimula el contrabando hacia paÃses donde el costo del combustible es ligeramente superior; pero lamentablemente, al menos que estos incrementos se hagan a la fuerza, es algo asà como imposible imponerlos, sobre todo, si la situación de crecimiento económico (PIB) de estos paÃses está por debajo de lo razonable.
Fuente: AnalÃtica
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