
Para muestra basta un botón: de un universo total de 5,4 millones de usuarios atendidos por Edenor y Edesur, alrededor de 2 millones pagan menos de $ 1 por dÃa por la electricidad que consumen. Es decir, un 40% de la región AMBA paga, en promedio, una factura de $ 30 mensuales. La cifra no cubre ni un 20% de los costos reales de producción, transporte y distribución de la energÃa. El 80% restante se cubre a través de subsidios del Estado. Para conocer de primera mano la delicada situación que atraviesa el sector, Juan José Aranguren, referente del frente Cambiemos en materia de energÃa, se reunió a fines de octubre, pocos dÃas antes de las elecciones presidenciales, con directivos de las principales distribuidoras eléctricas de todo el paÃs.
El encuentro se realizó en la sede porteña de Adeera, la asociación que agrupa a las empresas del segmento, que es presidida por Osvaldo Rolando, representante de Edesur. Llamó la atención a los asistentes la ausencia de tres de los cuatro vicepresidentes de la entidad. Sólo dijo presente Eduardo Maggi, de Edenor. Los representantes de Córdoba (Epec), Santa Fe (Epesf) y Tucumán (Edet) se faltaron sin aviso.
Aranguren, que desde hace meses lidera los equipos energéticos de la Fundación Pensar, uno de los think thank del macrismo, estuvo acompañado por Andrés Chambouleyron, economista e ingeniero especializado en regulación de servicios públicos. Desde Adeera impulsaron el cónclave con la intención de acercarle al ex presidente de Shell un documento programático con un diagnóstico preciso del sector de distribución que incluyó una propuesta conceptual para revertir, a mediano plazo, la severa crisis del negocio eléctrico. Se trató, en rigor, del tercer encuentro con referentes energéticos de una fuerza polÃtica realizado en el 8° piso del edificio de Tacuarà 163. Antes habÃa sido el turno de los equipos de Daniel Scioli y Sergio Massa.
Entre los directivos de las distribuidoras eléctricas prima una visión realista: creen que recuperar niveles de rentabilidad aceptables llevará varios años. Señalan que el próximo gobierno recibirá una pesada herencia con dos grandes anclas: en lo económico, con subsidios cercanos a los $ 60.000 millones anuales sólo para el sector eléctrico. Y en lo técnico, con un evidente deterioro del mallado de distribución que durante el verano pondrá nuevamente a prueba la resistencia del sistema en la mayorÃa de los centros urbanos.
Aranguren está al tanto de la precarización las redes eléctricas. Es, tal vez, uno de los temas que más le preocupa a corto plazo. Sabe que quien asuma el 10 de diciembre no tendrá tiempo para tomar decisiones: al instante de entrar en funciones deberá preparar un plan de contingencia para pasar el verano con la menor cantidad de cortes posibles.
Una de las alternativas que maneja Cambiemos –aunque Aranguren prefirió no adentrarse en el tema duranta la reunión con Adeera- es transferir el control de los servicios públicos de la ciudad de Buenos Aires a la órbita porteña, algo que el kirchnerismo nunca quiso concretar. Sà hizo referencia a cómo piensa estructurar la cartera de EnergÃa.
El plan es dividir las áreas de trabajo en seis: petróleo y gas; electricidad; energÃas renovables; nuclear; planeamiento y ahorro, y eficiencia. Sin embargo, evitó pronunciar nombres propios para cada uno de esos eslabones. Eso quedará para las frenéticas semanas que se avizoran entre el 22 de noviembre y el 10 de diciembre si Macri es electo presidente. En el medio del trajÃn, Aranguren espera terminar de cursar la maestrÃa en EnergÃa en el Ceare, el centro de estudios de regulación energética que depende de EnergÃa, un proyecto que encaró el año pasado.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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