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PAE negocia la compra de la refinería que Esso tiene en Campana

10/01/2011 | EMPRESA | Actualidad | 2129 lecturas | 520 Votos



Exxon Mobil negocia con Pan American Energy (PAE), la empresa integrada por Bridas y la China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), la venta de su controlada local Esso Petrolera Argentina SA, cuyo principal activo es la refinería de Campana.




Esa instalación tiene capacidad de procesar 360.000 metros cúbicos mensuales de crudo, lo que facilita un ritmo productivo equivalente a unos 72.000 barriles diarios.
A la hora de estimar el valor de una refinería que soportó dos grandes siniestros acontecidos en 1934 y 1948, cuyo módulo productivo es algo inferior al de Dock Sud de Shell, 40 por ciento menor al de Luján de Cuyo (YPP) y menos de la mitad del potencial de procesamiento que reúne La Plata, es difícil arriesgar una cifra.


Sin embargo, el precio de venta de ese activo muy difícilmente se aproxime a los USD 1.000 millones con toda la furia.


El incendio acontecido en 1948 por causa de la caída de un rayo sobre el petrolero Esso-Salta causó una destrucción casi generalizada de la refinería Campana, lo que obligó a Esso a encarar su reconstrucción plena.


Para PAE, la refinería de Campana le permitiría conferir mayor valor agregado para el crudo de golfo San Jorge, materia prima que el mercado refinador siempre penalizó con descuentos de hasta USD 4 por barril por el contenido de azufre de los líquidos tipo Escalante o Cañadón Seco.


Uno de los mayores beneficios de la refinería de Campana es que se abastece desde hace años por oleoducto a través del tendido concretado Oil Tanking Ebytem, que desde su terminal, ubicada en Brandsen, posee un ducto de 166,5 km de longitud que llega hasta esa localidad bonaerense, lo que evita a Esso la siempre ambientalmente riesgosa operación de su abastecimiento por río.


Para el Gobierno, la desaparición del mercado de un refinador sin producción propia de crudo ayudará a eliminar tensiones de precios porque una petrolera integrada, como YPF, siempre tiene potencialidad de compensar sus apetencias de rentabilidad del downstream con el upstream.


Contrariamente a una empresa integrada, un refinador sin crudo propio alienta permanentes tensiones en el mercado petrolero por su necesidad de pagar la materia prima al menor precio posible y obtener valores de comercialización máximos para sus combustibles, aun al precio de "inventar" mejoras de calidad en sus subproductos, que son irrisorias.


Las negociaciones que PAE mantiene con Exxon Mobil hace tiempo en realidad ya comenzaron a filtrarse con fuerza entre las pymes del negocio expendedor (450) que visten la bandera de Esso SAPA, en cuya red figuran unos noventa locales que son propios de la petrolera, cuyas ubicaciones, en muchos casos, la posicionan como excelentes oportunidades de transformarse en negocios inmobiliarios.


PAE hace ya más de dos años había llegado a suscribir un compromiso con el Ministerio de Planificación enfocado a estudiar la posibilidad de poder satisfacer el anhelo de las autoridades de ver levantarse una refinería al sur del río Colorado.


Sin embargo, las evaluaciones existentes sobre las reservas certificadas y posibles de los yacimientos de Cerro Dragón-Anticlinal Grande no conferían seguridad de hacer factible la amortización de una inversión que superaría los USD 5.000 millones, porque Planificación ambicionaba ver encararse una instalación capaz de procesar 180.000 barriles diarios.


Esa refinería sería muy similar a la gigantesca planta que YPP tiene en La Plata, que fue construyéndose durante décadas en etapas sucesivas, porque de su infraestructura original (1922) ya no quedan vestigios.


ace poco tiempo Vietnam firmó un contrato de adjudicación con un grupo de firmas españolas para levantar una nueva refinería capaz de procesar 200.000 barriles diarios, cuyo costo superará los 5.000 millones de euros.


El negocio de la comercialización de combustibles alcanzó su cenit en la década del 90 por imperio de la convertibilidad. Los subproductos petroleros superaron en sus precios finales hasta en un 15 por ciento la paridad de importación, lo que disparó una ola de inversiones de apertura de estaciones de servicio que, tras la emergencia económica (2002), decayó al punto de haberse verificado el cierre de 2.500 locales de expendio.


En atención a todos esos problemas y tras la extinción de los contratos que ligan a las estaciones de bandera con Esso, muy seguramente esas pymes se verán forzadas a desempeñarse en forma independiente o a sumarse a otra petrolera.


Cabe recordar que en la actualidad Esso no tiene ni la mitad del número de estaciones de bandera que llegó a sumar en la década del 90.


Hasta el relanzamiento y modernización de la red de comercialización de YPF, a comienzos de 1994, esa petrolera había soportado un éxodo de locales de bandera que se fugaron al ámbito de Shell y de la ex CGC, que luego pasó a fusionarse en la cadena Eg3 con locales de Isaura y Astra.

Fuente: Tecnoil

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