
El acuerdo tenÃa por objetivo llevar adelante una inversión inicial estimada en u$s 40 millones para producir gas no convencional. "Nos comunicaron que no se podÃa hacer ningún acuerdo con Shell porque no es una empresa amiga", confirmaron fuentes oficiales en estricta reserva, adelantando, para tranquilizar al gobernador Jorge Sapag, que "otra empresa hará una oferta mejor". Enarsa, la estatal de energÃa, es el tercer eslabón de la historia. La firma conducida por Exequiel Espinoza conformó una Unión Transitoria de Empresas (UTE) con Gas & Petróleo del Neuquén (GYP), la compañÃa provincial, que realizó exploraciones y descubrimientos de petróleo en el área Aguada del Chañar.
La filial local de Shell, a cargo de Juan José Aranguren (uno de los pocos ejecutivos crÃticos al kirchnerismo) es una compañÃa con más de un siglo en el paÃs, pero principalmente dedicada a la refinación de crudo para la producción de combustibles. En enero, Shale Oil, una compañÃa del grupo, se interesó por una porción remanente de la locación que comparten Enarsa y la firma provincial. Según las charlas previas con la gobernación de Sapag esgrimió la intención de realizar al menos cuatro pozos exploratorios –cada uno cuesta cerca de u$s 10 millones– para determinar si en la zona existen reservas de gas no convencional. Desde la firma estatal, por orden del Ministerio de Planificación, a cargo de Julio de Vido, le informaron a Sapag, de buen vÃnculo con Cristina Fernández, que no querÃan como vecina a la firma de origen angloholandesa. "En el Ministerio le sacaron la bolilla negra", aseguró el funcionario. Tras el desaire, Shell apuntó sus cañones hacia Medanito, una petrolera pequeña con áreas en explotación en Neuquén y ávida por recibir socios con fondos frescos para destinar a inversiones, según confirmaron fuentes al tanto de las conversaciones.
Fuente: El Cronista
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