Los ingresos no alcanzaron para cubrir los costos del LNG, cuya importación demandará al Estado aproximadamente u$s 350 millones. En 2008 la exportación cayó un 70%: se vendieron al exterior, mayoritariamente a Chile, 471 millones de m3 del fluido contra los 1.535 millones del año pasado.
Desde abril se exportaron, mayoritariamente con destino chileno, un poco más de 243 millones de metros cúbicos (m3) de gas natural que reportaron a las arcas estatales más de u$s 100 millones. La cuantiosa recaudación se explica por la aplicación de la resolución 127 de marzo de este año de la Secretaría de Energía, que dirige Daniel Cameron, que estableció que las ventas al exterior del fluido sean gravadas con retenciones equivalentes al costo de importación de gas más alto que se pague en el país.
Desde fines de mayo, con la incorporación de los volúmenes de Gas Natural Licuado (LNG, por su sigla en inglés) provenientes de Trinidad & Tobago, ese índice alcanzó los 17 dólares, correspondiente al precio del producto. Esto quiere decir, por ejemplo, que si una industria chilena desea comprar gas argentino debe abonar esa cifra más el precio de venta que arregle con la petrolera. Con todo, el precio final supera los 20 dólares.
Antes de la llegada del buque regasificador a Bahía Blanca, desde donde se inyecta LNG a la red, el índice que se tomaba como referencia era el precio de Bolivia, que hoy ronda los u$s 10, pero que en abril o mayo -cuando funcionó para fijar retenciones- costaba entre 7 y 8 dólares.
La normativa le permitió al Gobierno hacerse de una buena cantidad de dinero aun cuando las exportaciones del hidrocarburo se desplomaron en 2008: entre enero y julio cayeron un 69,26% con relación al mismo período del año pasado. En total salieron del país 471,95 millones de m3, menos de un tercio de lo comercializado en 2007 (1.535,79 millones), según datos del Enargas.
No alcanzó
La suma recaudada no alcanzó para cubrir los costos de importación del LNG, que según datos del mercado demandó más de u$s 350 millones. Es decir, las retenciones al gas aportarán apenas un 30% de la deuda total de la estatal Enarsa, firmante de los contratos de compra de gas en estado líquido.
“Si bien la resolución 127 se propuso recaudar los fondos para importar energía, lo cierto es que por lo menos en los meses que lleva implementada el saldo no es favorable porque no se cubrieron los costos de importación de LNG”, cuestionan desde una petrolera que opera en la Patagonia.
Desde fines de mayo se inyectaron en promedio a la red cinco millones de m3/día de LNG, cuyo precio ronda los 17 dólares; es decir, 10 veces más de lo que reciben los productores en boca de pozo (alrededor de u$s 1,80). Las retenciones afectaron sobre todo a las distribuidoras chilenas que operan en el área residencial de Santiago. Ellas se quedaron con un 73,9% de las exportaciones realizadas desde abril, que en total sumaron 243,43 millones de m3, siempre según datos del Enargas.
Lo que pagaron por el gas argentino desde abril (21 dólares por millón de BTU) duplicó el precio internacional del fluido, que ronda los u$s 10 según el índice Henry Hubb, que se utiliza en las transacciones mundiales. Según los números del Enargas, en junio se enviaron en promedio 500.000 m3/día del recurso por el gasoducto Gas Andes, que abastece a la región metropolitana de Santiago (sólo a mediados de ese mes se exportaron 1,9 millones de m3/día del fluido).
Lo enviado representa una pequeña porción de lo que la Argentina debería mandar hacia el otro lado de la Cordillera según los parámetros contractuales vigentes. Chile tiene en total 11,2 millones de m3/día contratados, para los cuales dispone de cuatro gasoductos binacionales. Sin embargo, su disponibilidad del recurso descendió abruptamente a mediados de 2006 por decisión del gobierno argentino, que optó por priorizar el mercado interno. Ahora, se exportan sólo los sobrantes diarios.
“Lo preocupante es que Chile está pagando un valor por el gas natural que está bastante por encima del importe internacional que se paga por el hidrocarburo. La verdad es que mientras no esté operativa la planta de LNG de Quintero vamos a estar sometidos a esa situación”, afirmó en agosto María Isabel González, ex secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional de Energía (CNE) chilena.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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