
El timing del Gobierno para sostener el precio interno del crudo en niveles competitivos no parece haber sido el más oportuno: tras el acuerdo, el precio doméstico del barril promedia los 60 dólares –US$ 67,50 en Neuquén y US$ 54,90 en Chubut-, prácticamente el doble que el Brent, que la semana pasada cotizó por debajo de los 35 dólares por primera vez en 11 años.
A pesar de la iniciativa para mantener el nivel de actividad en los yacimientos, el resquebrajamiento del negocio hidrocarburífero es una realidad. El epicentro del problema está en Chubut, el primer productor de crudo del país. El distrito que gobierna Mario Das Neves exporta un 30% de su oferta de petróleo Escalante porque las refinerías argentinas no están preparadas para absorber una masa crítica mayor de un crudo tan pesado. Como resultado, las petroleras están vendiendo al exterior buena parte de su producción a cambio de alrededor de US$ 30 (precio internacional menos regalías provinciales).
Las empresas ya avisaron que la situación no es sostenible en el tiempo. Tecpetrol, brazo petrolero del grupo Techint, evalúa despedir a 400 trabajadores. Pan American Energy (PAE), la petrolera de BP, CNOOC y la familia Bulgheroni; Sipetrol (filial de la estatal chilena Enap), la china Sinopec e YPF podrían seguir el mismo camino. Existe un agravante que complica todavía más el escenario: hasta fines de 2015 los privados recibían un subsidio directo del Tesoro de hasta US$ 5 por barril que exportaban si era el resultado de un incremento de la producción. Aranguren decidió no prorrogar ese beneficio.
Algunas petroleras presentaron en ese ministerio y en otras dependencias de Gobierno alternativas para reponer la rentabilidad del negocio de exportación. Si no hay cambios en el cuadro de situación, las petroleras le comunicaron a Das Neves que no podrán mantener el nivel actual de ocupación. En total, son casi 4500 empleos de manera directa los que están en riesgo. El impacto indirecto sobre personal de empresas de servicios es mucho mayor.
Por eso, el gobernador de Chubut se reunió con las petroleras para dialogar sobre el futuro del sector. Con el recuerdo de Los Dragones –la facción de la UOCRA que en 2012 destruyó las instalaciones de Cerro Dragón, el yacimiento estrella del país- todavía fresco en la memoria, Das Neves sabe que no puede exponerse a que un brote inflamable de la conflictividad sindical termine con la sustentabilidad de la actividad petrolera en una provincia atada económicamente al desarrollo de ese negocio.
“Ni cháchara ni muro de los lamentos, venimos a poner ideas y buscar soluciones. Tenemos que estar juntos y firmes”, expresó Das Neves durante el encuentro ante representantes empresariales y sindicales. Asimismo advirtió que “no vamos a permitir que se pierda un solo puesto de trabajo”.
El mandatario chubutense sostuvo que frente a la crisis hay que llevar “una sola y sólida posición al Gobierno nacional, ya que esa es la única manera de salir adelante”.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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