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Por qué transformar Vaca Muerta en desarrollo

20/07/2026 | VACA MUERTA | Notas Destacadas | 410 lecturas | 15 Votos



Vaca Muerta puede convertirse en el principal motor de divisas de la economía argentina durante la próxima década, pero ese potencial difícilmente se traduzca por sí solo en crecimiento sostenido.




Un informe industrial advierte que e l país enfrenta desafíos estructurales que el Gobierno no está abordando: la insuficiencia de dólares para cubrir las salidas externas, la falta de una estrategia para promover inversiones productivas, el peso de los vencimientos de la deuda y el deterioro del empleo y los salarios. Sin políticas públicas que orienten ese proceso, el boom energético corre el riesgo de convertirse en un enclave exportador con escaso impacto sobre el desarrollo nacional.

El último reporte del Grupo Atenas ubica a Vaca Muerta en el centro de la nueva etapa económica argentina. Según los especialistas, el desarrollo del complejo energético "puede convertirse en el ancla de una nueva macroeconomía, con más dólares, estabilidad y acceso al financiamiento para crecer sostenidamente". Sin embargo, advierten que esa oportunidad convive con cuatro desafíos estructurales que podrían impedir que el boom energético se traduzc a en desarrollo de largo plazo.

Dentro de los desafíos, el primero es la restricción externa. Aun con el fuerte aporte de Vaca Muerta, el flujo de divisas generado por el superávit comercial no alcanzaría para cubrir las necesidades estructurales de la economía. El documento proyecta un superávit promedio anual de 35.000 millones de dólares durante la próxima década, frente a egresos cercanos a los 55.000 millones por servicios de deuda, formación de activos externos y déficit en la balanza de servicios, especialmente por turismo.

El segundo frente tiene que ver con las inversiones. Una mayor estabilidad macroeconómica constituye una condición necesaria, pero no suficiente, para atraer capitales productivos. También hacen falta consensos políticos, previsibilidad institucional y una estrategia que permita que la inversión extranjera directa (IED) alcance niveles similares al promedio regional ? alrededor del 3 por ciento del PBI?, sostienen los analistas, pero, sobre todo, que genere encadenamientos productivos capaces de elevar la productividad sistémica de la economía, evitando un modelo meramente extractivo.

El tercer desafío es financiero. Si bien Argentina no presenta un nivel de endeudamiento extraordinario en relación con otras economías, el cronograma de vencimientos concentra una elevada proporción de pagos en los próximos años. Según el Grupo Atenas, el 71 por ciento de la deuda en moneda extranjera vence antes de 2032, una presión que condiciona tanto las cuentas públicas como la acumulación de reservas.

Por último, el informe identifica el empleo y los salarios como el cuarto frente de vulnerabilidad. El atraso cambiario y el retroceso de sectores transables tradicionales deterioran el empleo formal y presionan sobre los ingresos reales, afectando el consumo interno y la cohesión social. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 se perdieron mà ¡s de 370.000 puestos de trabajo registrados, un dato que pone en evidencia las dificultades de los sectores exportadores para generar derrames sobre el conjunto de la economía.

Administrar el boom exportador: El fuerte crecimiento de las exportaciones de Vaca Muerta también plantea riesgos para el resto de la estructura productiva. El Grupo Atenas advierte que Argentina podría enfrentar un proceso conocido como "enfermedad holandesa": el ingreso masivo de divisas tiende a apreciar el tipo de cambio, reduce la competitividad de la industria y de las economías regionales y concentra recursos en los sectores vinculados a la explotación de recursos naturales y los servicios.

Para los especialistas, no se trata de una consecuencia inevitable sino de un desafío de política económica. Sin instrumentos que promuevan la inversión, la innovación y la diversificación productiva, el auge energético puede pr ofundizar la desindustrialización de la economía, con serias consecuencias en materia de ingresos y empleo. Las proyecciones reflejan la magnitud del cambio. Hacia 2035, las exportaciones de energía alcanzarían unos 47.800 millones de dólares, superando por primera vez las del complejo agropecuario, estimadas en 43.000 millones. A ellas se sumarían 20.300 millones provenientes de la minería, consolidando un perfil exportador cada vez más concentrado en los recursos naturales.

Fuente: Página 12

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