La petrolera estatal apenas está respirando. Le asfixia una deuda vencida por compra de combustibles con Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA). Virtualmente, Petropar ya no es de los paraguayos, sino del gobierno presidido por el presidente Hugo Chávez FrÃas.
Solamente a PDVSA le adeuda US$ 317 millones, de los cuales US$ 270 millones están en mora, es decir, no se pudo abonar a 90 dÃas y pierde el beneficio de pagar un interés de sólo 2% anual. A partir de ahora, la tasa se incrementa a 12%, a lo que se le debe sumar 6% de gasto administrativo, lo que totaliza un sobrecosto anual de 18%, lo que ensombrecerá aún más el horizonte de la empresa, atendiendo a que el producto que recibe será más caro en relación a lo que paga el sector privado competidor.
En realidad, la deuda total, según se informó oficialmente, es de US$ 374 millones, de los cuales US$ 317 millones son con la proveedora PDVSA y US$ 57 millones con Trafigura, aunque en los próximos dÃas se pagarán US$ 20 millones, pero la deuda a vencer con esta compañÃa cerrará en US$ 10 millones.
PÉRDIDA DE MERCADO
El problema sube de tono cuando las estadÃsticas proporcionadas por la misma Petropar permiten concluir que maneja el 70% del mercado del gasoil, lo que quiere decir que el sector privado ya se apoderó del 30% de la torta de ventas en el mercado. En el primer trimestre del presente año (enero, febrero y marzo), la petrolera paraguaya apenas comercializó 210.741.112 litros, lo que en promedio se traduce en un poco más de 70 millones de litros de gasoil/mes.
En esta coyuntura, Petropar tiene dos caminos a seguir: refinanciar la deuda vencida con Venezuela de 270 millones de dólares, a 2% de interés y a 17 años de plazo (incluye 2 años de gracia). La segunda opción y, la más dolorosa, es entregar Petropar a Venezuela, considerando que los activos de la empresa en quiebra llegan a US$ 85 millones y una tasación más alta la eleva a US$ 100 millones.
SIN REACTIVACIÓN
El pasado 15 de agosto asumieron las nuevas autoridades de gobierno, con la promesa de reactivar las unidades de negocio de Petropar. Sin embargo, hasta hoy sigue inactiva la planta procesadora de crudo. La planta de almacenamiento de gas sólo sirve a fines privados antes que a la recuperación comercial de la petrolera. La pequeña planta de biodiesel está parada y todo el plantel gerencial del Partido Colorado sigue manejando la empresa.
El subsidio discrecional, la corrupción y los desmanejos administrativos de antaño llevaron a esta empresa pública a una profunda crisis financiera, a tal punto que su estado de quiebra es insalvable, a no ser que una reingenierÃa financiera le permita extender su vida e intentar una posible recuperación en el tiempo.
FUNDADO TEMOR
En caso de que Venezuela no haga lugar al pedido paraguayo de refinanciar la deuda vencida de US$ 270 millones, bien puede exigir la cancelación total del dinero adeudado, más aún ahora que el Legislativo se muestra renuente de aprobar el ingreso de Venezuela al Mercosur.
EL PODER
Hasta hoy sigue el mismo equipo gerencial que precipitó la caÃda de Petropar, a pesar de que ahora el presidente es Pablo Sugastti y su jefe intermediador con el Ejecutivo es el ministro de Industria, MartÃn Heisecke. Este último, supuestamente habÃa forzado la renuncia de CÃbar Granada por no hacer cambios, pero ahora tampoco hay novedades apreciables.
MUY ALTO COSTO
Los costos del gasoil, que es el principal negocio de Petropar, son a todas luces excesivamente elevados comparados con el sector privado. Por ejemplo, las distribuidoras se manejan con la justa cantidad de personal para las operaciones de importación y distribución de combustibles. Sin embargo, Petropar mantiene a más de 600 trabajadores. Además, el Estado paraguayo le cobra 4 guaranÃes por litro en concepto de aporte al MOPC y un poco más de 28 guaranÃes de aporte intergubernamental.
Fuente: Última Hora
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