Si existe voluntad polÃtica y, efectivamente, se quiere despegar con una polÃtica real de hidrocarburos, es necesario reorganizar a fondo YPFB. El gobierno anunció oficialmente la reestructuración de la petrolera estatal pero, hasta ahora, no se ven resultados. La noticia de que han caÃdo en niveles preocupantes la producción de gas y crudo, debe poner en alerta a todo el paÃs.
Esta situación ha ocasionado que el Gobierno se vea obligado a importar diesel, gasolina y gas licuado para uso doméstico. Las causas para esta situación son muchas pero, fundamentalmente, tienen que ver con la politización que ha sido incrustada en la petrolera estatal y en los programas de hidrocarburos en general, cuya administración ha sido confiada a personas sin la ética ni la idoneidad profesional requerida para una empresa especializada como es la petrolera estatal.
De esta manera, mientras los bolivianos todavÃa creen que el paÃs posee importantes reservas de hidrocarburos, rango que es evidente, la cruda realidad los pone ante la condicionante que las reservas no están cuantificadas ni certificadas y, lo peor, resulta que no pueden aumentar la producción por cuenta propia ni mediante contratos con empresas petroleras. Una serie de factores conspiran para que el paÃs pueda desarrollar plenamente su potencial de hidrocarburos y se convierta en una verdadera potencia gasÃfera.
Hay factores externos que satanizan la recuperación de los hidrocarburos y pretenden castigar las nacionalizaciones, de manera que las transnacionales que siguen operando en el paÃs incumplen impunemente los contratos de operaciones y se limitan a invertir lo necesario para mantener la producción, de acuerdo a los requerimientos de sus mercados garantizados.
Las nuevas empresas que llegaron al paÃs resultaron, hasta ahora, solamente propaganda, ya que no se ha perforado un centÃmetro en la búsqueda de petróleo en el norte de La Paz, después de un año de haberse llevado los equipos de perforación. Solamente los campos certificados han interesado a los inversionistas, como es el caso de Jindal, que invirtió a ojo cerrado en un campo antiguo certificado, aunque no se conoce que se hubiese efectuado licitación alguna para la entrega de ese yacimiento.
Mientas tanto, Petrobras y Repsol se limitan a aprovechar lo que tienen asegurado y solamente invierten lo que habÃan programado para garantizar el abastecimiento comprometido. El resultado es una disminución en la producción gas, lo que ha ocasionado que el paÃs, que en algún momento fue considerado como una potencia gasÃfera en Sudamérica, deba importar diesel, gasolina y gas licuado de petróleo (GLP) para consumo doméstico.
Las autoridades de YPFB argumentan que las importaciones de carburantes y GLP son circunstanciales y responden a la reducción de la demanda brasileña de gas natural, pues ambas operaciones están relacionadas. Existe un déficit de 40% en la producción de diesel y, para cubrir la demanda interna, se compra a Venezuela y Argentina este carburante a precio internacional y se lo comercializa internamente a precio subvencionado, lo que incentiva el contrabando.
También se están importando 18.000 metros cúbicos de gasolina desde Chile y entre 30 y 40 toneladas de gas licuado a diario desde Argentina, para garantizar el abastecimiento interno. Pero, probablemente, el factor más negativo ha sido la improvisación en YPFB que ha convertido a la empresa estrella de Bolivia, en un botÃn polÃtico que no ha podido terminar ni siquiera de reorganizarse y dio paso a los negociados más escandalosos de los últimos tiempos, a su vez, estancando todas las actividades.
Por ejemplo, en el primer semestre de 2009, YPFB quedó paralizada sin poder ejecutar su presupuesto de inversiones ni los programas de producción y exploración. Tampoco pudo dar movimiento al crédito del Banco Central de Bolivia de mil millones de dólares, pese a que existen ambiciosos proyectos de perforación de pozos en el norte de La Paz, Santa Cruz y Chuquisaca, ampliación de refinerÃas, plantas de gas, asà como el plan de 100 mil conexiones domiciliarias de gas natural, que permitirá a la población contar con energÃa barata, además de que el proyecto hará posible crear unos 10 mil puestos de trabajo entre directos e indirectos.
Fuente: Hidrocarburos Bolivia
137 lecturas | Ver más notas de la sección Actualidad