Lula se sentó a la mesa con los gobernadores Sergio Cabral (RÃo de Janeiro), José Serra (San Pablo) y Paulo Hartung (Espirito Santo). Su propuesta, que debe ser tratada en el Congreso, busca trasladar parte de las regalÃas a programas para combatir la pobreza y, en ese marco, a repartir entre todos los estados el fruto de las riquezas de la cuenca marÃtima.
Los gobernadores citados se oponen al objetivo de Lula, que reducirÃa los ingresos que hoy obtienen con la explotación y representan el 10% de la producción. El mismo Cabral habÃa dicho el viernes pasado que el gobierno estaba actuando como Robin Hood al redistribuir los ingresos por el combustible.
"También está sembrando falsas expectativas de que el crudo es una panacea para todos los problemas del paÃs", afirmó Cabral, tras anticipar que le propondrÃa a Lula el mantenimiento de las actuales leyes y simplemente incrementar aranceles y regalÃas para apuntalar la participación del Estado.
El proyecto oficial para el área del "presal", que podrÃa albergar una reserva de 80.000 millones de barriles de crudo en el fondo del mar, crearÃa un fondo federal para financiar proyectos de salud y educación. Además, volverÃa a Petrobras la única operadora de nuevos campos de petróleo, aunque en posibles proyectos con firmas privadas.
La petrolera ya aclaró que Brasil no aspira a convertirse en exportador de crudo, sino de derivados, para lo que prevé fuertes inversiones en el área de refino en los próximos años. El mismo proyecto también crearÃa una nueva agencia estatal que sirviera como administradora de los contratos de petróleo, lo que reforzarÃa el control del gobierno sobre el mercado.
TESORO ESCONDIDO
La zona que promete convertir a Brasil en potencia petrolera comprende una franja de unos 800 kilómetros de largo por 200 de ancho, que va desde el estado de Espirito Santo hasta Santa Catarina. Según los cálculos oficiales, puede atesorar reservas de hasta unos 80.000 millones de barriles de crudo, asentados bajo una gruesa capa de sal en el fondo del mar, a profundidades de hasta 7000 metros.
Si se confirman las previsiones, Brasil pasarÃa a formar parte del selecto grupo de paÃses con reservas cercanas o superiores a los 100.000 millones de barriles que integran Venezuela, Arabia Saudita, Canadá, Irán, Irak, Emiratos Arabes, Kuwait y Rusia. Fue ante tales posibilidades como Lula decidió armar un marco legal especial para esta área, cuyo petróleo, según Petrobras, tiene en promedio 28 grados API (medida internacional de referencia), que lo sitúa en una categorÃa de mediana calidad.
Más allá de las promesas, el "presal" oculta un desafÃo tecnológico, ya que el crudo se encuentra en las profundidades bajo capas de sedimentos salinos con elevadas temperaturas, con un espesor que va de 300 a casi 2.000 metros. Según calcula el Ministerio de Minas y EnergÃa, la zona puede requerir inversiones por US$ 210.000 millones en los próximos diez años.
Fuente: EFE
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