Durante cuatro años seguirá alquilándose un buque regasificador. El único proyecto energético que el gobierno del venezolano Hugo Chávez FrÃas mantiene en pleno proceso de ejecución es el que concierne a la sociedad que conformaron PDVSA con un 49% de participación societaria y Enarsa, con el 51% del capital social restante, con el objetivo de llevar adelante en BahÃa Blanca la construcción de una planta regasificadora de gas natural licuado (GNL).
Esa futura instalación tendrá un potencial de inyectar al sistema de gasoductos troncales un volumen, en una primera fase, de 10 millones de metros cúbicos diarios. Aunque en un primer momento se mencionó que esa instalación tendrÃa un costo algo superior a los u$s 500 millones, esa cifra podrÃa trepar rápidamente al doble del presupuesto originariamente trazado.
Esa inversión no resultarÃa un despropósito si se tiene en cuenta que, durante el 2008, -por un equivalente de 350 millones de m3 regasificados- se desembolsaron entre el precio del GNL que se importó en buques metaneros, el alquiler del buque regasificador (Excelsior) que habÃa amarrado en BahÃa Blanca, el pago de fletes y seguros un total de 530 millones de dólares, mientras que este invierno el costo total de esa operación estacional de GNL obligará a erogar algo más de u$s 350 millones.
En lo inmediato, la empresa binacional encargada de llevar adelante el proyecto, identificada bajo el nombre de PDVSA-ENARSA, ya tiene destacado en BahÃa Blanca a un grupos de técnicos que están efectuando los estudios y evaluaciones preliminares de esa instalación, la que, por la profundidad de calado de los canales de acceso que ofrece el puerto de BahÃa Blanca, se levantarÃa en el área lindera al muelle de la petroquÃmica Mega SA.
La decisión de llevar adelante ese proyecto que, en el mejor de los casos estarÃa operativo en el invierno del 2014, permite valorar que en Venezuela existe un fuerte interés en encontrar otro nuevo mercado para los productos de PDVSA, opcional a los tradicionales de Estados Unidos y Europa.
A esta altura de las circunstancias, por el lado argentino puede apreciarse que en el Gobierno se tiene bien en claro las limitaciones que ofrece Bolivia como proveedor masivo de gas natural a largo plazo, en volúmenes superiores a los 20 millones de m3 diarios. Hasta el presente, ese paÃs del Altiplano sólo a duras penas llegó en los últimos tiempos a entregar algo más de seis millones de m3 diarios gracias a la fuerte caÃda que experimentó la demanda gasÃfera de la industria de San Pablo (Brasil), por la crisis global.
Atento a esa razón es que, por estos dÃas, en la SecretarÃa de EnergÃa se trabaja con intensidad para definir un nuevo esquema geográfico para el gasoducto que llevará el gas natural a las provincias del Nordeste. La idea, que comenzó a delinearse hace tiempo en EnergÃa, tendrÃa su punto geográfico de partida en los yacimientos petroleros del oriente de Salta y no, en cambio, en el territorio de Bolivia.
Si bien el Programa Petróleo Plus ofrece prometedores perspectivas, especialmente entre aquellas empresas que se mostraron más resueltas a la hora de mantener la continuidad de sus planes productivos y exploratorios, tales como Pan American Energy, Total, Wintershall, Apache, Pluspetrol y Tecpetrol, lo que hace esperable que, en poco más de un año, puedan comenzar a verse en las cifras de producción de lÃquidos, los efectos concretos de los importantes reintegros que viene efectuando el Gobierno en reconocimiento del esfuerzo inversor de esas productoras, en lo que hace al Gas Plus los resultados serán a más largo plazo.
En atención a esas perspectivas es que el proyecto de la planta regasificadora de GNL de PDVSA-ENARSA está dando sus primeros pasos. Como es muy probable que, en los meses que vienen, el paÃs retome una senda de recuperación económica y productiva, tal como lo vaticinan distintos analistas, los servicios del buque regasificador alquilado serán una noticia repetida durante los próximos inviernos.
Sin embargo, a partir del 2014, los lazos de PDVSA y ENARSA tendrán un activo tangible de por medio que estrechará la alianza energética tejida a partir del 2004 entre Venezuela y la Argentina.
Fuente: El Argentino
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