El abastecimiento de gas frenará el despegue de la economía local tras la peor etapa de la crisis, debido a que su escasez afectará a los sectores productivos, principalmente a la industria. Así lo advirtió el informe semanal de la consultora privada Ecolatina, donde se destacó que es necesario expandir la oferta de energía para impulsar la recuperación.
El país aumentó las importaciones de este combustible, clave para la generación de energía eléctrica, en más del 170 por ciento en el último año y no cuenta con reservas propias de largo plazo. La crisis económica mundial que paralizó gran parte de la actividad en la Argentina hizo que la escasez de gas no se sienta con intensidad, pero el escenario global está cambiando y los problemas energéticos podrían regresar.
El crecimiento de la economía a tasas elevadas en los primeros años de la década agotó los remanentes del sector energético y obligó a racionarlos durante los picos de demanda. Por más que la perspectiva de crecimiento de la economía en 2010 sea moderada, es clave apuntalar los flancos débiles del sector energético para que no vuelva a condicionar el crecimiento de la actividad económica.
DEPENDENCIAS DEL GAS
“El principal problema es la elevada dependencia del gas en la matriz energética total”, explicó la consultora. En el caso del gas, la relación reservas/producción se desplomó a sólo 8 años, cuando en la década de los 90 promediaba 20 años. “La anemia en las inversiones del sector proviene de la incertidumbre en torno a las reglas de juego y el atraso de los precios internos respecto a los internacionales”, según el informe.
Ante ese complejo escenario, la energía barata estimula su uso pero no su reposición, lo cual pone en jaque al abastecimiento futuro. El diferencial de precios desestimula la producción local de gas y obliga a cubrir la demanda con mayores importaciones. Los metros cúbicos importados treparon 176 por ciento desde 2003 y, por primera vez, se registró un déficit.
La paradoja es que el país se convirtió en importador neto de hidrocarburos cuando aún existe el 82 por ciento del área sedimentaria nacional no explotada. Los problemas que acumula la producción de hidrocarburos (petróleo y gas) se trasladan a la generación de energía secundaria, como combustibles y energía eléctrica.
En el mercado eléctrico, la brecha entre oferta y demanda se relajó gracias al incremento de la generación y el menor consumo eléctrico asociado a un menor nivel de actividad. “Para que el sistema energético no vuelva a ser un condicionante para el crecimiento de la economía argentina, es clave mejorar la infraestructura y producción energética”, dijo Ecolatina.
Fuente: Diario La Mañana Neuquén
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