La iniciativa para ingresar al upstream petrolero contempla el ofrecimiento público de 32 bloques (31 en tierra y uno en el offshore) históricamente improductivos. Los activos se distribuyen en cinco cuencas sedimentarias: las del Salado, Claromecó y del Colorado, que se extienden tanto en tierra como costa afuera; la Chaco-paranaense, que cuenta con una subcuenca (llamada Rosario); y la de Machaquín, la más pequeña de todas.
“Está claro que el problema no es la falta de resultados alentadores en cuanto a la presencia de restos de hidrocarburos sino la insuficiente información técnica de respaldo que no permite conocer en detalle la geología de las cuencas sedimentarias y la presencia de horizontes o formaciones geológicas aptas para almacenar los potenciales hidrocarburos”, explicaron desde la Dirección de Hidrocarburos provincial. “Para revertir esa situación tenemos que seguir explorando nuestras cuencas”, concluyeron.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
481 lecturas | Ver más notas de la sección Actualidad