Los beneficiarios son el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), lÃder del proyecto, en consorcio con la empresa de servicios petroleros Schlumberger y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, indicó el Conacyt en un comunicado. Señaló que el proceso de fracturamiento hidráulico consiste en la inyección al pozo petrolero de fluido y partÃculas sólidas esféricas a alta presión, para abrir y apuntalar una fractura por la que el aceite y el gas fluirán de manera fácil y abundante, una vez concluido ese proceso. Esto permite acceder a reservas de gas natural y petróleo que están a miles de metros de profundidad.
Las fracturas se extienden debajo de la tierra, permitiendo que el petróleo y el gas fluyan hacia el pozo a través de ellas, con lo que aumenta el volumen de producción de ambos, para luego ser extraÃdos. La ventaja de este procedimiento reside en que maximiza la productividad de los activos petroleros. Para el paÃs es vital elevar sus reservas de hidrocarburos y mantener su capacidad de producción, dado su determinante papel en la actividad económica.
El problema del fracturamiento hidráulico en formaciones petroleras complejas es que se tiene una gran incertidumbre en la dirección, geometrÃa, propiedades roca-fluidos y estado mecánico de las fracturas que se inducen, lo que disminuye la posibilidad de alcanzar la recuperación de más volúmenes de hidrocarburos. Por ello, el proyecto está enfocado al desarrollo de métodos nuevos y mejorados para contar con una mejor estimación de las fracturas hidráulicamente inducidas en los pozos de Petroleros Mexicanos (Pemex) del área de Chicontepec, Veracruz.
Para este fin, se desarrollarán materiales inteligentes como apuntalantes y sensores MEMS, para estimar la geometrÃa de la fractura y medir las propiedades de los fluidos (densidad, viscosidad), asà como la presión y temperatura, tanto en el fondo del pozo como en una etapa posterior, en el interior de la fractura inducida.
Fuente: SDP Noticias
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