
La fórmula sintetiza una tendencia que se profundizó el año pasado: más automovilistas decidieron instalar en sus vehÃculos originalmente nafteros tanques para poder cargar gas natural comprimido (GNC), a un costo hasta cuatro veces menor que el de los combustibles lÃquidos.
Ni uno ni otro producto se salvaron de las subas, pero la brecha entre el precio de las naftas y el metro cúbico del gas se mantuvo lo suficientemente amplia como para que el costo del gas atraiga a más clientes, pese a que la conversión de los motores demanda algunos miles de pesos.
El año pasado, con un total de 106.406 vehÃculos, la cantidad de equipamientos instalados se elevó un 51,44% respecto de la marca alcanzada en 2009, según un cruce entre los registros del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y datos de empresas privadas, realizado por la Cámara Argentina de GNC (Cagnc). De esta forma, el promedio mensual de los cambios de nafta por gas, que habÃa llegado a 5855 en 2009, se ubicó el año pasado en 8867 con un pico en julio, mes en que se registraron 10.673 conversiones, un número que casi duplicó al registrado en febrero de 2010, que habÃa sido el piso.
Además, hubo otra particularidad, relacionada con los vehÃculos convertidos. "Vemos una mayor participación de gamas de autos más sofisticadas debido a las mejoras tecnológicas en los equipos", destacó Fausto Maranca, presidente de la Cagnc, que auguró para este año una continuidad del éxito reflejado en las últimas cifras procesadas por la entidad. Según proyecta Maranca, al atractivo de esta alternativa económica tendrá el impulso adicional de una innovación: la instalación de equipos de GNC en vehÃculos de carga que funcionen con diesel. La cámara del GNC estima que en el paÃs circulan alrededor de 1.600.000 vehÃculos con gas, abastecidos por unas 1900 bocas de expendio.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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