La industria japonesa enfrenta una larga recuperación tras el terremoto de magnitud 9,0 y los posteriores tsunamis del 11 de marzo, que devastaron la costa noreste del paÃs al dañar caminos, puertos y la infraestructura en general, lo que afectó la cadena productiva. Los datos revelados el miércoles por las importaciones de petróleo y gas natural licuado, asà como la producción de cobre, de abril dieron una clara idea de la extensión del daño causado por el desastre natural en la tercera mayor economÃa del mundo. Las fábricas ubicadas cerca del epicentro del terremoto quedaron paralizadas, y muchas no pudieron reiniciar sus actividades en abril, mientras que una serie de apagones energéticos rotativos a fines de marzo afectaron a las industrias en otras partes del paÃs.
"El impacto del terremoto tampoco pudo medirse plenamente en abril debido a que la cadena productiva sigue con interrupciones debido a que gran parte de la producción quedó paralizada", dijo Naohiro Niimura, socio de la firma de investigación Market Risk Advisory Co. El volumen de las importaciones de petróleo crudo de Japón cayó un 14 por ciento interanual en abril, en su mayor retroceso desde octubre del 2009, según datos del Ministerio de Finanzas. Japón importó 16,974 millones de kilolitros (3,56 millones de barriles por dÃa) el mes pasado, según datos preliminares, en el segundo mes consecutivo de descensos. Las importaciones de GNL totalizaron 6,009 millones de toneladas el mes pasado, lo que implica un incremento del 8,8 por ciento.
Las importaciones de carbón térmico para generación eléctrica bajaron un 13,4 por ciento en abril, a 6,591 millones de toneladas. Varias plantas que funcionan a carbón fueron afectadas por el desastre. El apetito por el cobre también fue débil. La producción de cobre laminado se mantuvo estable en abril, frente al mismo mes del año pasado. Los analistas dijeron que era improbable un rebote de las importaciones de materias primas industriales, como petróleo o metales básicos, a pesar de las expectativas de un incremento de la demanda por la reconstrucción del paÃs. Además, el 1 de julio entra en vigencia un plan que obliga a los usuarios a reducir el consumo de energÃa en un 15 por ciento, lo que también golpearÃa el consumo de combustibles.
Fuente: Hidrocarburos Bolivia
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