¿Qué consecuencias podrÃa traer aparejadas para los emprendimientos en San Juan una posible fusión de la minera Barrick con su competidora a escala global Newmont? Hay varias, pero una de las más visibles podrÃa ser que el flamante conglomerado evolucionara a una nueva denominación, con todo lo que traerÃa como significado la salida de una marca tan relevante como el de la minera canadiense.
Hay varias maneras de fusionarse, lo demuestran las operaciones más recientes en el negocio minero. Como es el caso Glencore y Xtrata, que se fusionaron el año pasado y acoplaron sus nombres con un guión intermedio. Esa modalidad significa el prodominio de uno sobre otro, un “fusionante†y un “fusionadoâ€, por llamarle de esa manera. Siempre, el grupo económico que comanda las acciones y queda al control de la flamante compañÃa es el que antecede con su nombre a la otra empresa.
En esos casos hay cuestiones de celos cruzados y de intereses comerciales. En el caso de Glencore-Xtrata, la fusión significó el surgimiento de la primera de esas compañÃas al comando de las operaciones que antes estaban a cargo de la segunda, lo que representó un corrimiento importante en este último grupo, entre ellas las operaciones del emprendimiento sanjuanino Pachón.
Glencore quedó al mando del directorio de la nueva empresa, y la misma relación de fuerzas se verificó en los emprendimientos importantes como Pachón. AquÃ, la mayor parte del staff gerencial que venÃa llevando adelante el posicionamiento de la mina debió dejarle lugar a las nuevas autoridades que surgieron del acuerdo con Glencore, un gigante mundial que no es especialista exclusivamente en la actividad minera sino que tiene sus actividades repartidas en varios rubros de la alimentación.
Aunque ha quedado un poco empantanada esta semana, lo que negocian Barrick y su colega Newmont es una fusión que no signifique la absorción de parte de alguno en especial, aunque ese es un aspecto difÃcil de acordar. Lo que se escuchó y se leyó en estos dÃas es que en caso de prosperar la integración entre ambas empresas, lo que se impondrÃa es la irrupción de una nueva marca para la minerÃa mundial.
En los hechos, eso significarÃa que los dos nombres corporativos de las empresas involucradas pasarÃan a ser reemplazados por uno nuevo, con todo el significado que eso tiene. Si se consuma, implica que desparecerÃan los nombres emblemáticos como el de la minera que opera en San Juan, y serÃa cambiado por otro nombre. ImplicarÃa además que la nueva empresa fusionada serÃa la minera más grande del mundo.
Entres las fuentes relacionadas al sector minero, el supuesto cambio de nombre podrÃa representar un alivio ante los ataques que viene sufriendo en los últimos años a escala global, lo que ha hecho que la marca aparezca un tanto desgastada. En un ámbito como San Juan, un cambio de esas dimensiones también tendrÃa fuertes efectos.
Una eventual fusión también entusiasma a los allegados al negocio minero en San Juan por el posible impacto que podrÃa tener a nivel operaciones. ConfÃan en el sector que si se consuma la operación podrÃa reactivarse el casillero de la exploración, y el conglomerado podrÃa mostrar mayores espaldas ante un desafÃo del tamaño de Pascua-Lama.
Es que el naufragio temporal de la mina binacional está asociada a los problemas financieros de la empresa, que recién ahora consiguió frenar su caÃda en picada luego de los errores en dimensionar la inversión demandada y en las obras ambientales del lado chileno. Calculan en el ambiente minero que una fusión con otra minera especializada en oro –aunque de menor envergadura como Newmont- es una buena señal hacia el mundo financiero, de donde finalmente deben salir los dólares para retomar las obras en el gigante dormido.
Especialmente, teniendo en cuenta que hoy Barrick aparece con serios problemas de tipo financiero y de confianza por parte de sus propios accionistas. Si la operación se reemplaza por una nueva compañÃa fusionada, se podrá generar un mejor clima. Eso es lo que esperan en Barrick, en el ambiente minero local y es lo que le han insinuado al gobierno provincial.
Newmont cortó la negociación, pero el teléfono todavÃa suena.
El lunes, la minera Newmont anunció de manera unilateral que cortaba la negociación por la fusión con Barrick, a la que acusó de no “mantener un diálogo constructivo, mutuamente respetuosoâ€. Los duros términos estuvieron dirigidos al CEO de Barrick, John Thornton, quien dirige las negociaciones, yal presidente saliente y fundador de la compañÃa, Peter Munk.
"Si bien nuestro equipo halló compromiso de su grupo directivo por ser constructivos y profesionales, no puede decirse que existiera la misma naturaleza constructiva en nuestras conversaciones con su copresidente en ciertos puntos estratégicos y estructurales fundamentales en las últimas dos semanas", dijo el presidente de Newmont, Vincent Calarco, en una carta al directorio de Barrick.
Previamente, Barrick habÃa dicho en una breve declaración que aunque creÃa que una fusión entre ambas mineras habrÃa sido en el mejor interés de los accionistas, el directorio de Newmont decidió que los intereses de sus accionistas están mejor servidos manteniendo la independencia de la compañÃa, señaló un cable de agencia Reuters. Pese a todo esto, las negociaciones pueden volverse a retomar en cualquier momento.
Barrick, con sede en Toronto, y Newmont, su rival más pequeña, han considerado fusionarse en varias oportunidades en las últimas dos décadas.
El más reciente quiebre en las conversaciones marcó la tercera vez en los últimos siete años en que las tratativas han fracasado.
Analistas y otros expertos han sostenido desde hace tiempo que una fusión serÃa lógica desde la perspectiva de recortes de costos, particularmente debido a la vasta superposición de operaciones combinadas de las compañÃas en Nevada.
Fuente: Tiempo de San Juan
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