
La extracción y venta de áridos es un negocio millonario, pero solo para unos pocos en Neuquén. En el corredor petrolero de Vaca Muerta solo nueve empresas están habilitadas para sacar minerales en las 20 canteras activas que existen.
Cada una de ellas le paga al Estado 39 centavos en concepto de traslado de material por tonelada y puede llegar a vender ese volumen en el mercado entre 600 y 1.300 pesos, descontando el pago de personal, maquinarias e insumos. La rentabilidad es alta y los controles son cada vez más difíciles de ejercer, debido a las distancias y a la depredación en las canteras ilegales, tanto en puestos privados, tierras fiscales como en pedazos de tierras en zonas municipales.
La operación es tan silenciosa para la vida urbana que pocos saben que debajo de las bardas y jarillas todos los días se extraen miles de kilogramos de piedra y caliza que formarán parte de plateas de cemento e insumos para los lodos de perforación petrolera.
Solo en 2013 se sacaron más de 157 mil toneladas de áridos en una extensión de aproximadamente 126 kilómetros de largo por 40 de longitud, en un polígono rectangular que abarca los ejidos de Añelo, San Patricio del Chañar, Vista Alegre y Centenario.
Estos son los datos que pudo obtener LM Neuquén a través de la dirección provincial de Minería, luego de varios reclamos de pequeños empresarios, que denuncian un “robo sistemático” de áridos en al menos 50 puntos extractivos ilegales en la zona.
“No se puede controlar a las empresas grandes porque hacen lo que quieren. Sacan tierra de cualquier lado, la venden y la cobran como si hubiesen pagado algo. Así es difícil competir”, explicó a este diario un empresario minero, que opera en la zona de la Confluencia y en el oeste neuquino.
Desde el aire, las canteras pueden localizarse como puntos grises en medio de la meseta patagónica. Las mismas son habilitadas aunque hay espacios donde cualquiera que tiene un camión y una máquina puede extraer minerales, a costa de cometer una infracción.
Según explicó el director de Minería de la provincia, Carlos Portilla, los controles se realizan periódicamente con la Policía Minera y la Secretaría de Medio Ambiente. Existen multas de 100 a 5.000 módulos y cada uno tiene un valor de un 1 dólar.
“Finalizada la explotación, los trabajos de remediación consisten regularmente en el perfilado de taludes, devolución de suelos a la cava generada y desarrollo de condiciones edáficas que permitan la repoblación de la vegetación”, explicó Portilla.
Pero el problema persiste, según confían los pequeños empresarios, y controlar la depredación y la venta ilegal de áridos para la obra pública, privada y los yacimientos no es tarea fácil. Además, la cercanía de los lugares de explotación a las ciudades ya está generando conflicto en algunos barrios neuquinos.
Fuente: Diario La Mañana Neuquén
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