
El ministro de EnergÃa, Juan José Aranguren, evalúa importar gas desde Chile si el sistema energético del paÃs llegara a necesitarlo. Asà se los comunicó el lunes a los representantes de casi todas las petroleras, que no recibieron la noticia con mucha sorpresa: desde hace varios años pululan consultoras que ofrecen este servicio, aunque hasta aquà nunca se concretó ninguna operación. Según pudo reconstruir "RÃo Negro" de dos fuentes que asistieron al encuentro, el funcionario aseguró que evalúa la compra de gas a través del gasoducto Atacama, que conecta la región chilena de Antofagasta con la provincia de Salta. Se trata de un gran caño de más de 900 kilómetros que se construyó en los 90 para abastecer a la zona minera del paÃs vecino. Fueron las épocas doradas del gas argentino, cuando los grandes yacimientos como Loma la Lata parecÃan infinitos.
Todo cambió desde 2004, cuando la producción empezó a caer en picada. Cuatro años más tarde, Argentina suspendió el envió de gas al otro lado de la Cordillera, lo que generó una crisis diplomática con el paÃs vecino.
Como una ironÃa del destino, ahora podrÃa ser Chile quien abastezca a Argentina. Y ni siquiera lo harÃa con "gas propio". El gobierno de Michelle Bachelet importa el 90% del recurso que consume por barcos en forma de Gas Natural Licuado (GNL) (ver aparte).
La diferencia es que allà tienen dos terminales de regasificación que permiten bajar los costos a la hora de inyectar al sistema. Eso, sumado a contratos de largo plazo, podrÃan convertir al gas trasandino en una opción económicamente viable.
Según trascendió tras la reunión del lunes, la idea del Aranguren es sumar una boca de compra más en caso de que el gas escasee. Eventualmente, la operación quedarÃa a cargo de Enarsa.
A diferencia de Argentina, que regasifica el GNL que compra a través de buques alquilados, en Chile funcionan dos terminales. Una de ellas es Mejillones, que está en la punta del gran caño que cruza la cordillera a la altura de Salta.
Hay proyectos para construir una tercera central, y una de las empresas que busca entrar al negocio es Shell, la compañÃa de la que proviene Aranguren.
La firma angloholandesa, además, es uno de los principales proveedores de gas licuado a Chile desde Trinidad y Tobago como integrante de la compañÃa Atlantic LNG. La reciente multimillonaria compra de BG Group también amplió el cupo de Shell en el paÃs vecino.
De la abundancia a la falta
Fue en el año 2001, durante el gobierno de Jorge Sobisch. La YPF de Repsol habÃa prometido por esos dÃas crear una planta de licuefacción para exportar gas neuquino a California, Estados Unidos. El proyecto no prosperó. Entonces, el Ejecutivo abrió una lÃnea de trabajo para vender ese gas a Brasil. Eso tampoco ocurrió.
Unos pocos años más tarde, en 2004, la curva de gas se empezó a derrumbar tras una década de sobreexplotación de yacimientos. Luego de la recuperación económica del 2003, el consumo para industrial y generación se disparó pero ya no habÃa oferta propia para acompañarlo.
A partir de entonces, se importó fuel oil desde Venezuela y Néstor Kirchner acordó con Bolivia un suministro de gas más caro de lo que se exportaba a Chile. Los cinco gasoductos que desafÃan la altura de la cadena montañosa están prácticamente vacÃos.
Fuente: Diario RÃo Negro
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