
Brasil apunta a duplicar su producción de gas para 2030. El presidente de Brasil promulgó esta semana la nueva Ley del Gas, una iniciativa que se enmarca en un programa oficial más amplio denominado como Nuevo Mercado del Gas. El nuevo marco regulatorio abre las puertas al capital privado fundamentalmente del sector del transporte y comercialización de gas natural.
Es un paso estratégico, desde la óptica del gobierno de Jair Bolsonaro, en la política de reducir el monopolio de las empresas estatales en el sector energético. La nueva Ley Nº 14.134 regula el transporte, tratamiento, procesamiento, almacenamiento, licuefacción, regasificación y comercialización del gas natural en Brasil, estableciendo cambios sustanciales: Garantiza el acceso a la infraestructura de transporte (gasoductos) e instalaciones esenciales (como las terminales de GNL) para terceros (empresas privadas). Es decir, termina con el monopolio de Petrobras.
Reemplaza el sistema de concesiones por un modelo de autorización. La Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) tendrá la competencia para autorizar la construcción de nuevos gasoductos y establecer los criterios para la fijación de tarifas.
Las tarifas para el transporte de gas natural serán propuestas por el transportista y aprobadas por la ANP, previa consulta pública, según criterios previamente establecidos por la agencia. En el caso de las instalaciones esenciales (como instalaciones de tratamiento o procesamiento de gas natural y terminales de GNL) las empresas podrán negociar con los propietarios la retribución a ser abonada.Prohíbe una relación societaria de control directo o indirecto o de coalición “entre transportistas y empresas o consorcio de empresas que operen o ejerzan funciones en las actividades de exploración, desarrollo, producción, importación, carga y venta de gas natural”. Todas las empresas ya autorizadas a operar en transporte antes de la sanción de la ley tendrán un plazo de hasta tres años para adecuarse al nuevo marco.
Inaugura el modelo de entrada y salida: las empresas contratan capacidad de inyección (entrada) y evacuación de gas (salida) de los gasoductos de transporte. Se pasa del modelo actual de transporte de gas de punto a punto a un régimen de acceso a la red. Permitirá a los cargadores reservar capacidades de entrada y salida de forma independiente entre sí. Rediseño Los cambios introducidos apuntan principalmente a abrir y desconcentrar el mercado del gas. De ahora en más las empresas productoras, importadoras y comercializadoras de gas podrán pagar por utilizar los gasoductos, terminales de GNL y otras infraestructuras pertenecientes a terceros.
También queda prohibido que una misma empresa actúe en todas las etapas de la cadena del gas natural, desde la extracción y producción hasta la distribución. Petrobras es la principal compañía afectada por la nueva Ley: concentra casi el 80% de la producción nacional de gas y es propietaria de los más de 9000 kilómetros de gasoductos en el país. Esto último le permite, por ejemplo, ejercer un monopolio de facto sobre las importaciones de GNL, al ser dueña de las terminales y el transporte por tierra. De todas formas, la petrolera estatal inició en 2015 un proceso de desinversión en algunos activos en el sector de gas natural y de reducción de su participación en ese mercado. Por otro lado, el gobierno habilitó en 2019 la infraestructura para el uso de terceros. (...)
Fuente: Econojournal
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