
Después llegó a Comodoro Rivadavia y hoy con 50 años, es trabajador activo en Vaca Muerta, donde resignifica su experiencia y dicta clases de fracturación hidráulica a nuevas generaciones.
"Siempre digo que nací en la vaca viva y hoy estoy en la Vaca Muerta. La vida me dio ese privilegio", remarcó entre risas. Daniel se formó como licenciado en Administración de Empresas, una carrera que la completó en dos partes y que hoy es clave en su desempeño y proyectos personales.
T ras su paso por el norte del país y la Patagonia Austral, llegó a la región. Hace 13 años se instaló primero en Catriel y luego en Cipolletti, ciudad que hoy es su punto de regreso entre turnos y diagramas de trabajo.
En la actualidad, se dedica a la logística: es supervisor de almacenes en Fortín de Piedra, el mayor yacimiento de gas de Vaca Muerta. Hace 20 años que está involucrado directamente en la industria Hoy su rutina combina el trabajo y un deseo que hace tiempo buscaba explorar: enseñar.
"Siempre traté de volcar el profesionalismo a los proyectos y me planteé muchas veces la pregunta de en qué momento podría devolver lo que la vida me gratificó a mí a las futuras generaciones", relató.
ENERGÍA FORMACIÓN Miquela Juarez Especial Hace un par de años encontró el lugar para materializar ese objetivo.
"Surgió la posibilidad de empezar a colaborar con Cenova.
Estoy convencido que es el espacio que buscaba. Este es el segundo año de caminar de esta institución", dijo.
Cenova es un Centro de Formación Técnica impulsado desde la Universidad de Flores (UFLO). Hoy son aliados estratégicos.
Su sede está en Neuquén y se enfoca en la capacitación para formar parte de la industria, con foco en Vaca Muerta.
Iniciado el programa, registraron una matrícula de casi 100 alumnos y este año apuntan a triplicar la inscripción.
Daniel es referente en la certificación de fractura hidráulica, la técnica de estimulación que permite producir shale mediante etapas de bombeo y control de presión. Dicta las clases junto a otro colega.
Daniel aconsejó que los jóvenes se animen a levantar la mano.
"Salir de la zona cómoda, hablar, preguntar. Si nos quedamos quietos, nadie nos ve. Entonces, si levantamos la mano y hablamos de lo que queremos y necesitamos, alguien nos va a escuchar", cerró.
Fuente: Diario Río Negro
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