
Los incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios que ha puesto en marcha el gobierno de Javier Milei con la intención de seducir capitales por ahora no han servido para revertir la caída en los niveles de inversión. El Indec informó esta semana que la Formación Bruta de Capital Fijo, el principal indicador macroeconómico utilizado para medir esta variable, retrocedió 1,7% en el primer trimestre y acumula cuatro períodos consecutivos de contracción. En términos interanuales, la baja fue del 11,6 por ciento.
El dato oficial contrasta con los sucesivos anuncios de inversiones millonarias que han venido haciendo petroleras y mineras en los últimos meses alentadas por los beneficios que ofrece el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI). ¿Qué es lo que explica entonces este retroceso de las cifras agregadas que informa el Indec?
Qué pasa con la inversión en el sector energético
El RIGI ha comenzado a operar como un dinamizador de la inversión en el sector energético, pero su impacto es limitado porque por ahora hay muchos más anuncios que desembolsos concretos. En parte, porque los grandes proyectos no se ponen en marcha de un día para el otro y en parte porque algunos actores vienen siendo extremadamente cautos y dilatan al extremo cualquier tipo de definición sobre el desembolso de fondos.
“La tracción de programas de beneficios fiscales como el RIGI todavía están teniendo escaso impacto en términos de actividad. Como resultado, la inversión descendió a 17% del PBI”, sostuvo la consultora LCG el martes.
Un paso clave para la concreción de un proyecto es la firma de la Decisión Final de Inversión (FID, según la sigla en inglés) porque marca el momento en que una empresa se compromete formalmente a ejecutar la obra.
Cuatro proyectos grandes que aplicaron al RIGI ya tienen el FID aprobado y están avanzando: oleoducto Vaca Muerta Oil Sur que lidera YPF, FLNG Project del consorcio Southern Energy y Golar para exportar Gas Natural Licuado desde Río Negro, el proyecto Rincón de Río Tinto para la producción de litio en Salta y el proyecto NGLs de TGS para la separación de líquidos de Vaca Muerta, con instalaciones en Tratayén (Neuquén) y Bahía Blanca (Buenos Aires).
Luego hay una larga lista de iniciativas que todavía tienen futuro incierto, aunque han aplicado al RIGI y prometen inversiones millonarias que son amplificadas por comunicados oficiales, diarios y portales. En ese pelotón se encuentran todos los grandes proyectos de producción de cobre. Ha habido tantos anuncios vinculados al cobre que algún desprevenido podría suponer que Argentina ya está produciendo en cantidades industriales este mineral clave de la transición energética, pero eso no es así. Desde ya, no todas las iniciativas se encuentran en la misma situación. Hay proyectos que están avanzando de manera firme y otros que ni siquiera tienen garantizado su financiamiento, pese a que tienen un RIGI aprobado, pero lo cierto es que ni unos ni otros han firmado un FID.
Otro proyecto del que se ha hablado mucho es Argentina LNG, una inversión millonaria que impulsa YPF, junto a sus socios internacionales Eni y XRG, para exportar GNL. Sin embargo, todavía no hay un FID firmado. La petrolera controlada por el Estado prometió que se va a acordar antes de fin de año. A su vez, mientras termina de definir la estructuración financiera, decidió avanzar con distintas licitaciones vinculadas al aprovisionamiento de equipos, contratación de obras y desarrollo de ingeniería con el objetivo de tener el proyecto ejecutivo prácticamente definido antes del cierre definitivo de los acuerdos comerciales y financieros que permitirán ejecutar la inversión.
Fuente: Econojournal
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