
Tras cerrar el pasado año representando ya el 49,3% de la capacidad de generación total en España, con un crecimiento del 10% tras la instalación de casi 5.000 nuevos megavatios verdes, el sector afronta el nuevo año con importantes tareas y el gran reto de acelerar la transición energética en línea con el cumplimiento de los objetivos marcados.
Para lograrlo, tres claras tendencias marcarán el mercado energético este 2020: la digitalización del mercado energético para competir con las energías tradicionales gracias a la reducción de precios, la búsqueda de acuerdos de colaboración para combatir el cambio climático desde todos los ámbitos y una red eléctrica más segura y con mejor almacenamiento.
Aunque nos encontramos en plena transición energética, los sistemas energéticos aún dependen en gran medida de los combustibles fósiles. Si esto no cambia rápidamente, cumplir con los objetivos propuestos para 2050 va a ser realmente imposible, y la inversión en renovables es necesaria para conseguirlo.
Por ello, a día de hoy, hay dos factores que están ayudando en la rápida disminución de los costes de la la transición energética.
Primero, el progreso técnico y el aumento de la demanda global están dejando caer los costes de inversión en nuevas instalaciones. Segundo, el sector se está volcando en la digitalización y está consiguiendo una rápida disminución de los costes de operación de las energías renovables.
Además, esta digitalización permite estandarizar los precios del mercado, como ya se hace en España gracias al configurador online de servicios de asset management ZULU.
Gracias a esta tecnología, la gestión técnica y comercial de los parques renovables se abarata ya facilita a los inversores la posibilidad de externalizar solamente unos pocos servicios, aquellos que más dificultades pueda acarrear al inversor, de modo que les facilita el trabajo y les permite competir en el mercado con unos precios ya estandarizados.
Cada vez hay más estados que se comprometen a alcanzar el objetivo de contar con una red de energía 100% renovable para 2050. Para cumplir con ello, deben colaborar junto con el sector privado, así como con la propia sociedad para trabajar en conjunto, con el objetivo de promover el crecimiento de las energías renovables.
Además, las empresas cada vez están más comprometidas y tienen unos planes de responsabilidad social más fuertes, ya que la sociedad está cada vez más concienciada de la necesidad de actuar y las empresas saben que son parte fundamental del cambio.
Por ello, los estados deben innovar tecnológicamente y adaptar marcos legislativos en pro de las energías limpias, para poder realizar una transición energética eficaz.
Gracias a la digitalización, los Gobiernos pueden contar con herramientas de IoT (Internet de las Cosas), en combinación con la inteligencia artificial, para hacer frente a las distintas dificultades y repercusiones que surjan durante la compleja transición energética.
El ejemplo más claro es la recientemente presentada ARISTOTELES Sky, la “Nube para las Naciones” de Kaiserwetter, que es capaz de analizar los datos de producción, enriquecidos con datos geográficos, en tiempo real.
Así se puede realizar una correspondencia optimizada entre la generación de energía y la demanda a nivel regional, creando un nuevo futuro energético caracterizado por un enfoque más centrado en la demanda, en el que el suministro de energía siga unos perfiles de carga específicos, aspecto necesario para los Gobiernos en esta importante transición. (...)
Fuente: Revista Nuevas Energías
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