
"Ahora sentimos que soplan otros vientos", dijo el CEO de Shell en Argentina, Juan José Aranguren, en diciembre pasado.
El empresario más crítico del gobierno nacional, vanguardia del reclamo sectorial por mejores condiciones económicas, aseguró que el contexto cambió y que ahora son tiempos más propicios para invertir.
Con ese renovado clima, la petrolera angloholandesa, una de las tres más grandes del mundo, está cambiando su perfil en Argentina de la mano de Vaca Muerta, al dejar de concentrar su actividad en el sector de refinación y apuntar al upstream a través la adquisición de acreaje.
Una señal la dio esta semana, luego de que el gobierno neuquino autorizara la cesión a Shell del 42% de los bloques Rincón de la Ceniza y la Escalonada por unos 300 millones de dólares. De esta forma, se asoció a Total y la estatal GyP para sumarse al boom del shale.
A través de la subsidiaria O&G Developments, la firma ya operaba el área Sierras Blancas, donde un año atrás anunció un descubrimiento de hidrocarburos junto a Medanito. La compañía angloholandesa también participa de otros yacimientos en la cuenca neuquina.
Este año, según números del gobierno provincial, Shell planea invertir 700 millones de dólares, casi todos destinados a los no convencionales. Con esa cifra espera abrirse un lugar en un mercado creciente donde por estos días es un actor incipiente. De hecho, su participación en la producción de gas y petróleo no llega al 1%.
La estrategia de Shell de diversificar sus posiciones en no convencionales obedece en cierta medida a los malos resultados que obtuvo en Estados Unidos, donde tiene una gran presencia. En el país del norte, el negocio parece estar garantizado para operadoras pequeñas o medianas pero no para las grandes, que no logran una ecuación rentable. Esto no sólo le ocurre a la firma angloholandesa, también Exxon sufre consecuencias similares.
Por eso quiere picar en punta en Vaca Muerta, evitando errores del pasado. En un mercado que apenas da sus primeros pasos, el know how es clave para lograr estrategias comerciales que cierren en el corto o mediano plazo.
INTEGRACIÓN
Si sus planes para extraer petróleo avanzan, Shell podrá integrar esta actividad al sector de refinación, el cual lo tiene como uno de los pesos pesados. La firma que conduce Aranguren maneja alrededor del 15% del mercado de la producción de combustibles, pero la cifra sube de forma considerable cuando se toma el segmento premium.
Hasta ahora, Shell compraba en el país el petróleo para refinar o directamente traía el combustible desde el exterior, desde alguna de sus refinerías. Esto representaba un negocio redondo, ya que las naftas llegaban a un precio muy competitivo y sin pagar impuestos como el ITC.
La petrolera maneja además los precios más altos del mercado, lo que también le garantiza un margen mayor de ganancia. Esto también le valió enfrentamientos con el gobierno nacional, sobre todo después de la devaluación de enero.
Fuente: Diario Río Negro
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