
En medio de la escasez de dólares producto de la sequía, el sector energético, que requirió una fuerte demanda de divisas en 2022 por la guerra en Ucrania, este año le traerá alivio al Banco Central.
Solo en los primeros siete meses, las importaciones de energía cayeron u$s3.500 millones comparado con el mismo período del año anterior. Este 2023, la balanza comercial energética, que es la diferencia entre las exportaciones y las importaciones, cerrará en equilibrio, y para 2024 se espera que sea fuertemente superavitaria, un hecho que no ocurre hace más de una década.
Así se desprende del informe mensual de la consultora Economía y Energía, que dirige el economista Nicolás Arceo. En el período enerojulio de 2022, luego de que la guerra en Ucrania disparara el precio de la energía a nivel internacional, las importaciones de combustibles habían trepado a u$s9.087 millones.
Este año, en el mismo período, las importaciones fueron por u$s5.514 millones.
Sobre los motivos de la caída de las importaciones, la consultora resalta: “La disminución de los precios internacionales de los productos energéticos, la mejora en la generación hídrica y las importaciones de energía eléctrica desde Brasil fueron determinantes en este proceso”. En cuanto a la composición de las importaciones, la mayor disminución se produjo en el caso del gasoil: en los primeros 7 meses de 2022 había sido de u$s3.422 millones, mientras que este año fueron u$s1.509 millones. (:..)
Fuente: Ámbito Financiero
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