
Los cálculos oficiales indican que los ingresos aumentarán más de R$ 3.000 millones por año. La Compensación Financiera por la Exploración de Recursos Minerales, conocida como CFEM, generó R$ 1.080 millones en 2010 y se estima que alcanzará R$ 1.300 millones este año.
Con los cambios, los royalties se cobrarán sobre la facturación bruta de las empresas mineras, en lugar de su facturación líquida. Solo esa alteración prácticamente duplicará los ingresos. Dependiendo del calibre de las nuevas alícuotas, habrá un mayor o menor aumento, lo que llevaría la recaudación a cerca de R$ 4.000 millones por año.
La tabla en estudio actualmente prevé que la franja de los royalties subirá para 0,5% a 6%, contra un piso de 0,2% y un techo de 3% en la actualidad. Los royalties sobre el mineral de hierro, principal producto de exportación del sector, aumentarán de 2% a 4%. La previsión de crecimiento de la recaudación no considera el cobro de participaciones especiales, en los moldes de las aplicadas en la industria del petróleo, sobre yacimientos minerales con alta productividad. El mecanismo exacto de cobro aún no está definido, pero la intención del gobierno es que esas participaciones especiales afecten a menos de 80 de las 3.000 minas en producción actualmente, como las de Carajás y del Quadrilátero Ferrífero del estado de Minas Gerais.
Los royalties y participaciones especiales son objeto de uno de los tres proyectos de ley que el gobierno prepara para modernizar la legislación del sector. Los proyectos se encuentran en etapa final de discusión en la Casa Civil y la propia presidenta Dilma Rousseff, interesada en el asunto, viene acompañando las tratativas. Serán encaminados al Congreso solamente después que avance el trámite, en la Cámara de Diputados, del proyecto recién aprobado en el Senado que organiza una redistribución de los royalties de petróleo. Según una fuente oficial, el gobierno no aprovechará el proyecto de ley presentado por el senador opositor Aécio Neves, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), aunque fuese aprobado por el Senado. “El gobierno tiene su propia propuesta. Si él (Neves) quiere colaborar, será bienvenido”, comentó.
Además de las iniciativas sobre royalties, el gobierno enviará la propuesta de un nuevo código de minería, con reglas generales para el funcionamiento del sector. El plazo para la investigación mineral continúa siendo de tres años (renovables por otros tres), como ocurre hoy, pero la empresa que haga un pedido al gobierno deberá comprometer una inversión mínima. La concesión en el sector cambiará sustancialmente. En lugar de explorar el yacimiento indefinidamente, se determinará un plazo. La idea inicial era fijar ese período en 35 años, pero se redujo a 20 años, prorrogables por otras dos décadas. En Canadá y Australia, dos países con fuerte actividad minera, los plazos son de 21 y 20 años, respectivamente.
No habrá ninguna restricción para las empresas extranjeras en el nuevo código, con excepción de la vigente, en el área de 150 kilómetros de la franja de frontera. “Cualquier instancia jurídica nos derribaría”, evaluó un funcionario del gobierno involucrado directamente con el tema. Pero “condiciones” impuestas en los futuros contratos de concesión deberán imponer límites, en la práctica, a los extranjeros. Los contratos podrán exigir una franja mínima de direccionamiento de la producción al mercado doméstico, por ejemplo, tornando inviable la exploración de nuevos yacimientos o la compra de empresas por extranjeros que tengan como objetivo solamente abastecer sus mercados de origen.
El gobierno pretende vetar, en esos contratos, cualquier intento de exportación de potasio o de fosfato, minerales utilizados en la producción de fertilizantes y de los cuales Brasil es fuerte importador. También deberá mirar con lupa la producción de tierras raras, como el niobio, mineral utilizado en la fabricación de aceros inoxidables y en la industria electrónica. En septiembre, tres empresas chinas anunciaron la compra de 15% del capital de la Companhia Brasileira de Metalurgia e Mineração (CBMM), mayor productora mundial de niobio, por u$s 1.950 millones. En marzo, un consorcio de empresas japonesas y surcoreanas había adquirido otro 15% de CBMM por u$s 1.800 millones. Los chinos también avanzaron sobre otras mineras brasileñas, como Itaminas.
Fuente: El Cronista
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