
Susan Segal se mueve con soltura por los pasillos del Aeropuerto de Neuquén. Como una pastora, arrÃa un rebaño de 30 inversores de saco y camisa que en diversos idiomas comentan su pedagógica visita a la explotación no convencional de YFP en Loma Campana. La palabra clave es "Vaca Muerta", que todos pronuncian en un precario español. También "dólares", esta vez sà en su versión inglesa, "dollars". Segal es la máxima representante del Consejo de la Américas, un conglomerado de las principales multinacionales que busca ser una punta de lanza para abrir mercados en el mundo. Especialista en negocios y formada al lado de David Rockefeller –fundador del organismo y nieto del viejo magnate–, se muestra como una mujer pragmática, experta en "paÃses emergentes".
De excelente llegada a Cristina de Kirchner, Segal fue uno de los pocos vÃnculos que mantuvo el paÃs con el capital transnacional luego del default del 2001 y el divorcio consecuente con los mercados. Pero rechaza hablar de esos temas ante las preguntas de "RÃo Negro EnergÃa".
Sólo se limitará, en la breve charla que mantuvo con este diario, a remarcar la gran oportunidad que representa Vaca Muerta y a destacar la conducción "profesional" de Miguel Galuccio. Esto, sin dejar de advertir que se necesitarán muchos dólares para poner en marcha la rueda.
–El consejo se reúne una vez por año en Argentina, pero rara vez hace tours empresarios…
–Hay que hacer este tipo de giras. Los inversores tuvieron un dÃa entero para estar cerca del managment de la empresa y ver casi todas las operaciones en Vaca Muerta. Pudieron ver, tocar y sentir. Fue una maravilla. Todos se fueron con una buena impresión de lo que es Vaca Muerta e YPF y destacaron la conducción de Miguel Galuccio en la compañÃa.
–¿Están dadas las condiciones en el paÃs para recibir las inversiones que requiere Vaca Muerta?
–Venir a Vaca Muerta fue interesante porque, entre otras cosas, YPF comunicó los resultados del 2013, que fueron muy bien vistos e impactaron en al valor de la acción. También el acuerdo con Repsol sumó. Es un momento interesante para venir a ver cómo se opera.
–El gobierno nacional tomó medidas especiales para atraer capitales a partir del acuerdo entre YPF y Chevron. Por ejemplo, la posibilidad de girar divisas al extranjero. ¿Eso alcanza?
–YPF representa una gran oportunidad, pero necesita dinero. Chevron trae dinero y hay otros inversionistas dispuestos a traerlo. Se necesitan dólares para desarrollar Vaca Muerta y yo creo que el gobierno e YPF están aprovechando esta oportunidad.
–¿Los problemas que tiene Argentina con los holdouts o el Club de ParÃs no cierran mercados?
–Yo vine a ver YPF, no voy a opinar del resto. Sólo traigo inversores.
–El modelo de YPF, con una fuerte presencia estatal, ¿cómo les cae a los inversiones que en general son reacios a la intromisión del Estado en los negocios?
–La empresa está muy bien manejada. El gobierno tiene participación mayoritaria pero YPF se maneja como una empresa donde el Estado es un accionista más. También hay sectores privados con participación y cotiza en Buenos Aires y Estados Unidos. Es una empresa muy profesional, con un CEO y chairman de primer nivel mundial.
–Dentro del Consejo hay muchas empresas petroleras importantes que operan en Estados Unidos, donde estalló la revolución del shale. ¿Esa experiencia puede replicarse en Argentina?
–La experiencia de Estados Unidos sirve para YPF. Chevron, por ejemplo, tiene mucha experiencia en shale y tenerlo como inversor es muy importante. Estados Unidos es autosuficiente en energÃa, algo muy importante para un paÃs, y Argentina puede repetir esa experiencia. Yo soy muy optimista, creo que este año creceremos dos puntos, el desempleo está bajando y los números mejoran. Veo un escenario mejor.
UN CAMINO HACIA LOS DÓLARES
Fiel a su estilo, Segal rechazó dar los nombres de los 30 inversionistas que el pasado martes visitaron Vaca Muerta. Tal como adelantó este diario en la semana, hubo representantes de empresas vinculadas al mundo de la energÃa como Chevron y General Electric, pero sobre todo bancas de inversión, entre las que se destacaron JP Morgan, Goldman Sachs y Credit Suisse.
La presencia de organismos financieros es significativa por partida doble. Por un lado, tienen entre sus carteras a petroleras que podrÃan arrancar proyectos en el shale neuquino, emulando la experiencia de Estados Unidos. Pero sobre todo, representan a fondos de inversión de orÃgenes variopintos que están dispuestos a invertir en cualquier sector que les genere una renta segura.
Dentro de sus clientes se cuentan, por ejemplo, diversos tipos de fideicomisos o fondos de pensiones. Las bajas tasas en dólares que se generaron a partir de las medidas anticrisis de Estados Unidos motivaron a estos capitales a salir en busca de mayores ganancias a otros sectores, que no sea estrictamente el financiero. Y dentro del menú de instrumentos se cuentan las obligaciones negociables que emite de forma periódica YPF en busca de financiamiento y que tienen buenos rendimientos.
UN PAGO CON RESISTENCIAS
Mientras Galuccio y la primera plana de YPF recorrÃan Loma Campana, en el Congreso se definÃa el dictamen para el pago del 51% de las acciones de Repsol. En una discusión plagada de chicanas y donde el oficialismo buscó un tratamiento exprés, sobraron las crÃticas al precario informe del Tribunal de Tasaciones sobre el valor de la compañÃa, que tan sólo tiene dos páginas y ninguna explicación.
Se hizo foco especialmente en los pasivos ambientales que dejó Repsol en el paÃs, que según diversas miradas superarÃan ampliamente los 2.000 millones de dólares. Esta mirada aduce que ese dinero tendrÃa que haberse descontado del pago de 5.000 millones que hará la Argentina por el paquete accionario.
Lo que nadie dice es que, si ese pasivo se valúa, pasará automáticamente a formar parte del rojo de YPF, achicando los números positivos de su balance y quitándole ratio para tomar crédito. Además, valuar en dinero el ambiente dañado no implica la remediación de ese daño.
Tampoco hay demasiado detalle de cuánto podrÃa perder YPF por el arrastre de varios juicios en su contra. De cualquier manera, para abril el acuerdo amigable con Repsol estará aprobado y Argentina pasará más de 20 años pagando por la quita de esa empresa. En pocos meses, será una pequeña porción de los cuantiosos compromisos que tiene el paÃs.
Fuente: Diario RÃo Negro
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