
“Es muy difícil para una compañía que es líder del mercado reinventarse a sí misma. Lo estamos logrando, no sólo mediante este nuevo combustible, sino también siendo la empresa que más producción de hidrocarburos incorporó en los últimos dos años”, dice en medio de una estética futurista con luces fluorescentes. Galuccio ganó visibilidad en los últimos meses. Habla directamente con la presidenta Cristina Kirchner, discute la política energética, considera a Axel Kicillof un aliado incierto y duda de Julio De Vido, aunque reconoce que le dispensó cierta ayuda en 2014. Incluso tendió lazos con el jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, con quien se reunió en junio, y convocó a buena parte del espectro político del Congreso a viajar a Vaca Muerta para conocer de primera mano la operación en los yacimientos no convencionales.
Ni siquiera el rebrote de la polémica política y mediática en torno al acuerdo con Chevron aplacó el nuevo tono, menos esquivo y más directo, que usa Galuccio. “Más que denuncias, veo inversiones que están llegando y que el país necesita”, cruzó al coro de voces que se alzaron contra los beneficios otorgados a la petrolera norteamericana.
La versatilidad de sus últimos movimientos expresa una autonomía envidiable si se la compara con la obsecuencia de algunos funcionarios kirchneristas. A principios de octubre, viajó a Rusia para firmar un acuerdo de confidencialidad (non-disclosure agreement, en inglés) con el gigante Gazprom, por el que debió desautorizar a la ministra de Industria, Débora Giorgi, que, incontinente, anunció públicamente una inversión conjunta por u$s 1.000 millones en Vaca Muerta con el mayor productor de gas de Europa. Desde YPF desmintieron de inmediato la información por decisión del propio presidente de la empresa.
Días antes había abogado en el Senado por la sanción de una nueva Ley de Hidrocarburos, redactada por sus propios técnicos. En presencia del ministro de Planificación, Julio De Vido, con quien mantiene un silencioso pero vigente enfrentamiento, y de la novel secretaria de Energía, Mariana Matranga, defendió y explicó los puntos más sensibles del proyecto impulsado por el Ejecutivo. No se hizo problema por el evidente conflicto de intereses. Desde un crisol institucionalista, no parece correcto que el titular de una sociedad anónima –como YPF– lleve la voz cantante en el Congreso de una iniciativa del Poder Ejecutivo.
Son escenas a priori disociadas que, enlazadas entre sí, dan cuenta del margen de maniobra que ganó Galuccio en los últimos meses. Si hasta viajó a Miami –el 8 de noviembre– para recibir el premio Bravo Business Awards 2014 como CEO of the Year, que otorga el grupo Latin Trade. Y ya prepara su disertación, en abril del año que viene, en la CERA Week 2015, el congreso más importante de la industria petrolera a nivel mundial, que reúne en Houston a los máximos líderes de las empresas productoras, de servicios y de países hidrocarburíferos.
SACA LA CARA
Frente al jet set internacional de la industria, el timonel de YPF ya no habla del potencial de los yacimientos no convencionales de Vaca Muerta, sino del mayor cluster de petróleo de arcillas (shale oil) fuera de Estados Unidos, ubicado en Loma Campana (Neuquén). El proyecto –en el que la compañía argentina está asociada en partes iguales con Chevron– ya movilizó inversiones por u$s 2.500 millones y produce 32.500 barriles equivalentes de petróleo por día (bep/día).
YPF logró mantener el nivel de inversiones a pesar del fallo a favor de los holdouts del juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, que forzó el default de la deuda soberana de la Argentina y redujo significativamente la capacidad de financiación de la petrolera en el exterior. De hecho, Daniel González, CFO de la compañía, dejó poner en stand by un programa de emisión de hasta u$s 5.000 millones en los mercados voluntarios de crédito.
Frente a ese escenario adverso, Galuccio presentó un balance alentador en el tercer trimestre del año. Las inversiones treparon hasta los $ 13.776 millones (unos u$s 1.650 millones), un 71,6% más que en el mismo período de 2013. En el segmento del upstream, donde la petrolera concentró sus mayores esfuerzos financieros, los desembolsos crecieron un 67,4%. En tanto que la utilidad neta del trimestre ascendió hasta los $ 3.212 millones, un 127,2% por encima de los $ 1.414 millones reportados para el tercer trimestre del año pasado.
Con todo, YPF debió ajustarse el cinturón a raíz del delicado frente externo. Para muestra basta un botón: en octubre, YPF suspendió una licitación internacional para incorporar entre seis y ocho equipos de perforación a los campos de Santa Cruz. La decisión implicó, en la práctica, discontinuar un desembolso de alrededor de u$s 400 millones. Por la crisis cambiaria, que imposibilita remitir dólares a sus casas matrices, pocos proveedores de trépanos se mostraban interesados. Y los que lo hicieron presentaron ofertas exorbitantes, amparados también en la convulsionada atmósfera sindical de la provincia patagónica, el distrito con más conflictos gremiales del país.
FOCO EN LA OPERACIÓN
Galuccio delineó su currículum en el segmento de servicios petroleros. Tras un paso inicial por la YPF de José Estenssoro, a mediados de los 90, se desempeñó durante casi 15 años en Schlumberger, uno de los mayores proveedores de la industria de Oil & Gas. Antes de regresar a la Argentina en 2012, estaba al frente de la unidad de SPM, a cargo de cerrar alianzas con productoras internacionales para tercerizar el desarrollo de proyectos en el upstream. Por “deformación profesional” monitorea de cerca el accionar del área de Exploración & Producción de la petrolera reestatizada. La producción de hidrocarburos total de YPF aumentó, en noviembre, hasta los 573.000 barriles equivalentes de petróleo (bbld), un 15,4% por encima que en el mismo mes del año pasado. Pero la obsesión –y mayor necesidad– del ingeniero entrerriano consiste en reducir el precio de perforación en Vaca Muerta.
La compañía ha ido limando los costos en los últimos 24 meses. Un pozo vertical tipo, que se facturaba u$s 14 millones en abril de 2012, vale hoy u$s 7,5 millones. Sin embargo, las diferencias con la estructura de costos que manejan las petroleras en Estados Unidos –el único lugar del planeta donde el desarrollo del shale ha sido viable en términos económicos– siguen siendo muy grandes. Un pozo horizontal –de mejor rendimiento en las formaciones no convencionales– en Eagle Ford (Texas) se paga alrededor de u$s 8 millones. En la Argentina, una perforación de ese tipo –con hasta 15 tapones de fractura– se paga hasta cuatro veces más. Con esos números, la rentabilidad de las inversiones se resiente; máxime con el precio internacional del Brent en una curva decreciente que orilla los u$s 75 por barril.
Además, el afán por bajar los costos operativos en Vaca Muerta para garantizar la rentabilidad de la inversión tiene sus límites. Fuentes cercanas a la gobernación de Neuquén y de la industria advirtieron, por caso, que el blow out del pozo 163 en Loma Campana ocurrido en septiembre se produjo por errores de DLS, la empresa de servicios que lo operaba, pero también de YPF, que a fin de disminuir lo más posible el tiempo de perforación flexibilizó los controles del proceso. De hecho, tras la explosión seguida de incendio originada por una fuga de gas en el pozo, la petrolera incorporó un nuevo mecanismo de protección de seguridad –para evitar picos de presión del anillo– durante la perforación.
A Galuccio también le preocupa la eficiencia de los prestadores de servicio. Lo saben los máximos directivos de H&P, una de las mayores empresas de taladros del planeta, que en noviembre fueron levantados en peso por Jesús Grande, director de Upstream de YPF, por no llegar a un acuerdo con los gremios petroleros a fin de destrabar la operación de los nuevos equipos walking rigs importados por la petrolera para optimizar la explotación de shale oil.
EL FUTURO
El CEO de YPF elige tornear el futuro próximo desde una mirada que autodefine como positiva. Aun así, sabe que debe encuadrar su optimismo a las limitantes que impone la fotografía de la macroeconomía argentina. Desde ese lugar, pidió a su equipo que acelere el cierre de un contrato de inversión con Petronas para encarar, en los primeros meses de 2015, un proyecto piloto de 35 pozos en el área Amarga Chica. La iniciativa demandará un desembolso, costeado por la petrolera malaya, de u$s 550 millones.
La petrolera argentina debe obtener, en esa dirección, la concesión de explotación no convencional del bloque por 35 años. La adjudicación corre por cuenta del gobernador Jorge Sapag, que quiere negociar, como moneda de cambio, una serie de compromisos de YPF en materia ambiental y en relación con la solución de los conflictos territoriales –que amenazan con complicar la operación en Vaca Muerta– con las comunidades mapuches asentadas en las cercanías de Añelo, la localidad ubicada a las puertas de Loma Campana.
Con todo, Galuccio apunta a firmar la documentación definitiva con Petronas antes de fin de año. Está negociando, además, contratos similares con cuatro o cinco compañías internacionales. La nómina de empresas permanece todavía hermética. Pero figurarían nombres como ExxonMobil, la mayor petrolera de Estados Unidos, y Gazprom, el principal productor de gas del mundo, entre otras.
Ante sus íntimos, el presidente de YPF admite, no obstante, que el escenario macroeconómico –signado por la crisis cambiaria que imposibilita a los inversores la remisión de utilidades– atenta contra la llegada de jugadores más dinámicos, como Chesapeak Energy, Southwestern Energy (que estuvo cerca de llegar a un acuerdo con Wintershall para invertir en Neuquén) y Anadarko Petroleum; compañías que lideran el desarrollo del shale en Norteamérica. “Hoy no están dadas las condiciones para que empresas de ese tipo vengan a la Argentina”, resume.
La caída del precio mundial del crudo y el rebrote de las críticas políticas hacia el acuerdo firmado con Chevron sumaron un componente más a su agenda: definir, antes de fines de diciembre, la inversión para 2015 en Loma Campana junto a la petrolera norteamericana. Según los números presentados a la gobernación de Neuquén, los desembolsos en el área deberían llegar hasta los u$s 2.168 millones. Pero allegados a YPF señalaron que las negociaciones para definir el monto definitivo se extenderán hasta último momento.
LOS YACIMIENTOS ARGENTINOS, BARATOS
Para Galuccio, los activos hidrocarburíferos en la Argentina están baratos. Es un diagnóstico con el que coinciden la mayoría de los ejecutivos del sector. Por el deterioro del clima de negocios en el país como resultado de la inflación, la crisis cambiaria y la incertidumbre regulatoria, el precio de los yacimientos locales de petróleo y gas es menor que el de campos de las mismas características en otros países de la región, como Brasil y Colombia.
“Si comparamos el valor actual de los activos con el potencial de nuestros reservorios, y a su vez miramos el precio de los depósitos probados medido en dólares por barril equivalente de petróleo (BOE), llegamos a la conclusión de que la Argentina es hoy un país barato para invertir”, explicó el presidente de YPF en ronda de periodistas.
En ese marco, también afirmó que “no le preocupan las oscilaciones del precio internacional de petróleo”. “Tengo muchos años de experiencia en la industria. Hace rato que no me deprimo cuando el precio baja ni me excito cuando sube. Lo importante, al final del día, es ser eficiente en la operación y parte de esa eficiencia pasa por ser buenos en cuanto a los costos. En ese ítem, hemos demostrado ser los mejores. YPF perfora hoy pozos a valores que otros no pueden ni soñar”, destacó.
CUÁL ES LA ESTRATEGIA
Públicamente, cuando le consultan por su futuro profesional después de las elecciones de octubre próximo, Galuccio responde que está enfocado en el día a día de YPF. Y que no mira más allá. Lo cierto es que no son muchos los que saben cuáles son las aspiraciones reales del “mago”. De ser –cuando tomó las riendas de la compañía en mayo de 2012– un ignoto ingeniero entrerriano con experiencia internacional en la industria de Oil & Gas, pasó a ser una figura con vínculos con todo el arco empresarial y buena parte del político.
Su continuidad al frente de la petrolera bajo control estatal parece estar asegurada si Daniel Scioli se impone en los comicios generales. El gobernador de la provincia de Buenos Aires fue uno de los primeros en visitar las operaciones de YPF en Vaca Muerta y respaldó más de una vez el accionar de la petrolera.
Además, Galuccio tejió –para malestar de algunos dirigentes del PRO– una fluida relación con Mauricio Macri. Sus diálogos privados son frecuentes y en YPF se ilusionan con una permanencia después de 2015 si el jefe de Gobierno porteño es el vencedor. También mantiene un diálogo abierto con Ernesto Sanz, titular de la UCR.
Con Sergio Massa, en cambio, las posibilidades de un entendimiento están descartadas. El líder del Frente Renovador manifestó que, en caso de resultar electo, llevaría adelante una auditoría de YPF para evaluar lo realizado por la gestión Galuccio. Y en su visita, a fines de octubre, al Club del Petróleo confirmó que el ex directivo de Schlumberger no seguiría en su puesto si de él dependiera. En YPF están convencidos de que la buena relación del intendente de Tigre con los hermanos Bulgheroni echa por tierra esa posibilidad.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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