
Su padre, Constantino Masarik, lleg贸 en la d茅cada del 20 a Neuqu茅n proveniente de la Eslovaquia de posguerra. Su hija mayor es ge贸loga y trabaja para una operadora internacional, ahora vive en Tailandia y desde all谩 lo llama, cada tanto, para contarle de su nieta.Como ocurri贸 con casi todos los inmigrantes, la Direcci贸n de Migraciones anot贸 mal (o como pudo) el nombre y el apellido de su padre.
El apellido original se escrib铆a con y. Y Constantino termin贸 siendo el criollo de Konstantin.El progenitor de Estanislao lleg贸 al pa铆s de la mano de la Divisi贸n de Minas del ministerio de Agricultura, el organismo que impuls贸 el desarrollo petrolero en el pa铆s. La cartera se nutri贸 de especialistas extranjeros quienes, tras el primer hallazgo de crudo, salieron a recorrer el mundo en busca de mano de obra aplicada.Fueron a buscar gente honesta y trabajadora. Mi pap谩 era el mayor de cinco hermanos y acord贸 con sus padres venirse a Plaza Huincul. No a la Argentina, a Plaza Huincul, recuerda Estanislao con sus 81 a帽os .Lo que hoy se conoce como Plaza Huincul fue el Campamento Uno que, tras el descubrimiento del ingeniero Enrique C谩nepa y la creaci贸n estatal de YPF, fue concesionado a la petrolera nacional. All铆 se mont贸 un modelo de viviendas para afincar trabajadores que luego se replic贸 en la mayor铆a de las operaciones.
Para evitar los conflictos gremiales, que el gobierno nacional conoci贸 de cerca con la Patagonia Rebelde, YPF comenz贸 a montar instalaciones completas para sus operarios. Luego aquellos campamentos mutaron a barrios, cines, clubes y otras construcciones que contaban con todos los servicios de una ciudad planificada desde cero.Del Campamento Tres no qued贸 nada. Lo demolieron. Estanislao no recuerda muchos detalles de aquellas construcciones b谩sicas y con pocas comodidades, sin embargo no olvida que iban a la escuela con antiparras para poder soportar la tierra y el viento en la cara.Nunca llov铆a. Cada vez que llov铆a, las mujeres del Campamento Tres sal铆an con fuentones para juntar agua y lavarse el pelo.
El fr铆o era seco y a veces nevaba, pero a eso est谩bamos acostumbrados, repasa sin pausas.Estanislao aprendi贸 castellano reci茅n en la escuela primaria. Su padre, al igual que los cientos de extranjeros reclutados, fue aprendiendo el idioma por palabras. Pero una vez dentro del Campamento Tres, solo se hablaba en checo: el campamento de los checos.Sus padres se conocieron en una casa de reuni贸n para los checos en Buenos Aires. Se conocieron, pero 茅l se vino a trabajar. Para casarse tuvo que acordar una renuncia de una semana con la empresa. Fue a Buenos Aires, se casaron y volvieron, recuerda.Los viajes en las familias petroleras son una constante. La historia de Estanislao lo confirma. Cuando termin贸 la primaria acord贸 con su familia instalarse en La Plata para cursar la secundaria. En paralelo inici贸 los papeles para ingresar a la refiner铆a de YPF en la capital bonaerense.Volvi贸 a Plaza Huincul con los dos objetivos cumplidos. Los talleres de la operadora lo esperaban para convertirse en la segunda generaci贸n de petroleros de la familia.
En paralelo decidi贸 estudiar: curs贸 Ingenier铆a en Challac贸, en lo que fue la g茅nesis de la Universidad de Neuqu茅n y posteriormente la Universidad Nacional del Comahue (UNC).Durante varios a帽os recorri贸 los 22 kil贸metros de la Ruta 22 que separan a Plaza Huincul de Challac贸. Junto a cuatro compa帽eros se alternaban semanalmente para manejar hasta la facultad. Hicimos como una cooperativa de transporte. Todos ten铆amos auto y entonces nos turn谩bamos una semana cada uno, repasa.Uno de los integrantes de la cooperativa, a帽os despu茅s, integr贸 la tr谩gica lista de los 34 operarios fallecidos en el accidente del avi贸n de YPF en Cutral Co.Estanislao fue el primer ingeniero recibido de la carrera. El 7 de octubre de 1970 sus compa帽eros lo eligieron para que sea el primero en defender el trabajo final. Me toc贸 a m铆 porque mis compa帽eros eran piolas y me dijeron: dale vos, que habl谩s bien , recuerda sin extender la historia mucho m谩s.Su padre alcanz贸 el cargo de Jefe de Petr贸leo.
En Plaza Huincul Estanislao fue Jefe de Talleres y acumul贸 41 a帽os de trabajo de campo. Antes de terminar su carrera en Buenos Aires tuvo un paso por Mendoza como Gerente de Suministros para Producci贸n. Antes terminabas tu actividad en Buenos Aires capacitando a los nuevos profesionales.Recuerda que cuando decidi贸 jubilarse, en 1998 en medio de la privatizaci贸n de YPF, se sorprendi贸 al iniciar los tr谩mites. Cuando empec茅 los papeles me dijeron que me sobraban a帽os (en la industria petrolera los a帽os de campo se multiplican por 2,5).Estanislao se cas贸 y tuvo tres hijos, su hija mayor sigui贸 parte de sus pasos y trabaja en una petrolera internacional en el 谩rea de geolog铆a. Cuando 茅l ingres贸 a YPF la compa帽铆a fomentaba la incorporaci贸n de familiares. Cuando su hija podr铆a haber imitado su camino, la operadora aplicaba la pol铆tica inversa: desaconsejaba los v铆nculos familiares.De los 100 a帽os de historia del petr贸leo neuquino, la familia de Estanislao, como la de tantos otros hijos de inmigrantes y de criollos, fue parte de casi todo el trayecto.
Las familias petroleras se convirtieron en la fibra 铆ntima de una industria que representa tanto la bonanza como la dureza de la vida en el yacimiento. Sin ese temple, invisible, quiz谩 el petr贸leo neuquino no hubiese tenido otro destino. O quiz谩 otros 100 a帽os.El ciclo de la vida petrolera podr铆a resumirse, en forma l煤dica, como un loop casi infinito que conecta exploraci贸n, producci贸n y mantenimiento. Recorrer los pozos para chequear su funcionamiento es una de las tareas indispensables y tiene tantos a帽os como el descubrimiento mismo del petr贸leo.Seg煤n los registros oficiales, en 1919, el pozo 1 acumul贸 una producci贸n de alrededor de 125 barriles diarios. Diez a帽os m谩s tarde la actividad general se multiplic贸 en cantidad de pozos y en producci贸n, con 10.000 barriles diarios.
El 煤ltimo registro del ministerio de Energ铆a de Neuqu茅n indica que hay 12.224 pozos perforados entre petroleros y gas铆feros.En los a帽os iniciales del petr贸leo en Plaza Huincul, los memoriosos recuerdan haber escuchado que las recorridas se hac铆an a caballo. El objetivo siempre fue el mismo: saber si el hidrocarburo fluye.D茅cadas m谩s tarde se usaron camionetas como las recordadas F-100. M谩s ac谩 en el tiempo el monitoreo se hace 24 horas al d铆a, online y desde una sala digitalizada.
Fuente: Diario R铆o Negro
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