
El viernes por la noche se filtró el primer borrador del decreto que prepara el gobierno para regular el funcionamiento de la industria petrolera mientras dure el impacto económico de la pandemia del Covid-19. El texto ja una serie de pautas para que para sostener la actividad hidrocarburÃfera frente al derrumbe del precio internacional del crudo y la caÃda abrupta de las ventas de combustibles como consecuencia del aislamiento obligatorio.
Allegados al Ministerio de Desarrollo Productivo señalaron que el que se filtró es apenas un primer escrito compartido con las petroleras para discutir la letra nal del decreto. De acuerdo con ese texto el precio del barril criollo se fijará en 45 dólares (aunque podrÃa ser uno o dos dólares menos); se establecerá un esquema diferencial de retenciones de acuerdo a la variación del precio internacional; las refinadoras estarán obligadas a comprar el total de la producción local de crudo y se congelará el precio de los combustibles hasta fin de año.
Este último punto —especificado por el artÃculo 2 del borrador que se filtró— es que el primero cuestionaron las empresas petroleras, en especial las refinadoras. No tanto por una cuestión de fondo: las empresas saben que, mientras dure esta coyuntura de emergencia, no hay ninguna chance de modificar el precio en surtidor, básicamente porque además no hay demanda y el precio del crudo está por el crudo. Lo que los privados advierten es que frente a la inflación y el riesgo devaluatorio, no es conveniente dejar por escrito que el precio de las naftas se mantendrá invariante hasta fin de año. (...)
Fuente: Econojournal
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