
Por lo tanto, las empresas del sector eléctrico estiman que en enero y febrero la demanda de energía no disminuirá como suele ocurrir todos los años. “Esperamos que la demanda residencial en el Área Metropolitana de Buenos Aires se ubique entre 20% y 25% por encima del verano pasado, en línea con lo que ocurrió en el invierno a raíz de la cuarentena”, aseguró a EconoJournal un directivo de una compañía del sector.
Esta situación le sumará una presión adicional a la red de distribución. Las empresas afirman que el crecimiento del consumo residencial se verá compensado por la menor demanda de comercios e industrias, afectadas por las restricciones sanitarias y la recesión económica. Eso fue lo que sucedió en el invierno pasado cuando la suba interanual residencial trepó 10% interanual en el segundo trimestre y 8% en el tercer trimestre, medida en MW medios-mes, mientras que la demanda total cayó 5% y 2% respectivamente.
En junio el consumo interanual residencial llegó a crecer 16% en todo el país Es importante aclarar que el consumo residencial es muy sensible a la temperatura y en esta comparación no se contempla esa variable. No obstante, los datos permiten ver la fuerte disparidad entre un consumo hogareño apuntalado por la cuarentena y una actividad productiva jaqueada por la recesión. Desafíos adicionales en verano Las distribuidoras pudieron sobrellevar el pico de consumo que se registró en el invierno sin mayores inconvenientes, pero el verano siempre supone una complejidad adicional porque las altas temperaturas recalientan las instalaciones e impiden que los cables se refrigeren de manera adecuada.
Desde las empresas sostienen que frente a una ola de calor, que se extienda durante varios días con temperaturas mínimas que no bajen de los 20 grados, los cortes en el servicio suelen ser inevitables, no solo en Argentina sino también en cualquier otro país del mundo. En este caso, además, el consumo hogareño será sostenido a lo largo del día porque mucha gente que antes pasaba parte del día en la oficina ahora trabaja desde su casa. De ese modo, las eléctricas buscan dejar en claro que puede haber problemas, pero remarcan que gracias a las inversiones de los últimos años la red se encuentra en mejores condiciones para enfrentar esos momentos extremos.
En CAMMESA saben que las olas de calor son difíciles de gestionar, pero igual les pidieron a Edenor y Edesur que presenten proyecciones sobre cómo podría evolucionar el consumo veraniego en tiempos de pandemia y que detallen sus planes de contingencia para reforzar los corredores que pueden llegar a estar más expuestos. (...)
Fuente: Econojournal
427 lecturas | Ver más notas de la sección Actualidad