
La “Revolución de Energía Limpia” (Green New Deal) que promete Joe Biden para los Estados Unidos comenzó a generar repercusiones en la industria de los hidrocarburos. La propuesta del nuevo presidente estadounidense prevé una inversión pública de u$s1,7 billones en renovables y empleos verdes hasta 2025, a los que se sumarán más de u$s3,3 billones de empresas privadas y otros estamentos públicos.
“El plan Biden hará una inversión histórica en nuestro futuro de energía limpia y justicia ambiental, echando atrás los incentivos fiscales de (Donald) Trump, que enriquecen a las corporaciones, en detrimento de los empleos estadounidenses y el medio ambiente”, sostiene el prospecto oficial del demócrata.
Los billones para energía menos contaminante se conseguirán revirtiendo los “excesivos” los recortes de impuestos de Trump a las empresas; reduciendo los incentivos para los paraísos fiscales, la evasión y la subcontratación; garantizando que las empresas “paguen su parte justa”; cerrando otras “lagunas” del código fiscal de EE.UU., que “recompensan” la riqueza y no al trabajo; y poniendo fin a los subsidios a los combustibles fósiles. No es casual que durante la campaña electoral Biden no haya aceptado contribuciones de ejecutivos ni de corporaciones de petróleo, gas y carbón.
Aunque las decenas de páginas del “Green New Deal” no mencionan la palabra fracking, este nuevo panorama abre algunos interrogantes: ¿Biden impulsa un freno a la fractura hidráulica en EE.UU.? ¿Podrá Biden disminuir las actividades en Permian o de la Cuenca Eagle Ford? ¿Cómo puede afectar esa decisión a Vaca Muerta? En octubre pasado el fracking en el país del Norte alcanzó su punto máximo de la pandemia con alrededor de 780 puestos de trabajo iniciados, con un aumento de 10 a 188 en las plataformas petrolíferas horizontales.
En el mismo mes, en Vaca Muerta se registraron 345 etapas de fractura, de las cuales 170 le corresponden a YPF. Ámbito consultó a expertos y analistas para indagar en los posibles impactos del plan de energías renovables de Biden en el shale argentino, la cantidad de equipos de perforación y la llegada de inversiones en los próximos años. “Si se dan las condiciones de que Biden logre frenar parcialmente el avance de la producción shale en los Estados Unidos, si hay abundancia de equipos y si los precios en la Argentina se logran alinear con precios internacionales, que tal vez deberían ser más elevados que los actuales, habría más oportunidades de inversión en Vaca Muerta, aunque no creo que se llegue al boom de alquiler de equipos de 2014”, afirmó Roberto Kozjul, economista, investigador y profesor de la Universidad Nacional de Río Negro. Según Kozjul, es posible que por la abundancia de equipos para fractura hidráulica en EEUU algunas compañías petroleras y de servicios estén interesadas en ver a los países que tienen desarrollos de shale oil y shale gas, como es el caso de Argentina en Vaca Muerta. “Sería una oportunidad para introducir tecnología o hacer nuevos negocios.
Pero en ese caso hay que ver qué sucederá con los precios y a qué tipo de cambio se produciría”, sostuvo. El director del Área de Energía y Oil&Gas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, Robert Carnicer, se mostró más escéptico con una posible potenciación de Vaca Muerta. “Hay un horizonte de tiempo para que eso suceda. No me parece que EE.UU. vaya a desincentivar el uso del fracking, puede ser que no tenga la pendiente estrepitosa que tuvo durante años anteriores, y recién cuando los renovables estén terminados y se haya abastecido el consumo de gas interno, recién ahí se cierre el fracking o se lo deje para la exportación”, analizó. (...)
Fuente: Ambito Financiero
661 lecturas | Ver más notas de la sección Actualidad