
Los acuerdos energéticos que el Gobierno selló con China durante la visita oficial de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cosecharon tantos elogios como cuestionamientos. Una de las posturas públicas más críticas fue la del denominado “grupo de los ex secretarios de Energía”.
“Las urgencias financieras y la crisis del Mercosur han obligado al Gobierno a negociar con China desde la asimetría y el estado de necesidad”, explicó Daniel Montamat en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
Según sus palabras, con esta decisión el país sigue siendo rehén del corto plazo y las autoridades han exacerbado la soledad de su gestión.
“Así, profundizamos la primarización de la economía argentina y nos atamos a créditos de exportación que eluden procesos de selección competitiva de ofertas, con impacto en los costos y en la calidad”, se lamenta.
A su criterio, es importante negociar con el gobierno chino acuerdos estratégicos de largo plazo, pero a la hora de hacerlo debería partirse de una masa crítica regional y tener en cuenta el norte del valor agregado local y regional.
“Junto con Brasil, con nuestros socios de la región, debemos negociar con China acuerdos que nos permitan convertir la proteína vegetal (pollos, leche, carnes y alimentos que tenemos en abundancia) en proteína animal y biocombustibles. La meta es ofrecerles seguridad alimentaria a cambio de que nos abran las góndolas chinas (último eslabón en las cadenas de valor global) a los productos alimentarios de la región”, señala.
Según el especialista, esto multiplicaría el valor agregado más de 10 veces con respecto a los productos primarios que hoy le vendemos a China.
“Le tocará a la nueva administración, en conjunto con las fuerzas políticas representadas, restablecer la capacidad de transacción entre las urgencias del hoy y los desafíos que nos plantea el mañana. El futuro de las relaciones internacionales de la Argentina deberá ser parte de una política de Estado que asuma la alternancia republicana en el poder y el proyecto de desarrollo económico y social que nos debemos”, completa.
Fuente: Revista Petroquímica
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