
Cada minuto que pasa, la Argentina gasta 9.000 dólares para poder sostener el consumo energético de sus habitantes. El dato tiene un costado negativo y otro positivo. La peor parte es que el mentado autoabastecimiento resulta aún un horizonte lejano y será imposible en el corto plazo evitar esa fuga de divisas.
Pero por primera vez en cinco años la sangrÃa de reservas empieza a bajar: especialistas del sector privado creen que el paÃs podrá ahorrarse este año entre 1.100 y 1.600 millones de dólares, algo asà como cuatro millones por dÃa. Ese ahorro se explica en tres factores. En orden de importancia, son la baja del precio del crudo, la desaceleración de la economÃa argentina y la mayor participación de la producción de gas local.
El derrumbe del precio del petróleo, que bajó casi a la mitad en menos de un año, afectó a derivados como el gasoil, que la Argentina importa para consumo automotor y para la generación eléctrica. Pero también, a modo de coletazo, hizo disminuir el precio del gas importado desde Bolivia. En otras palabras, un respiro para un paÃs netamente importador.
Sin embargo, también afectó de forma marcada la desaceleración de la economÃa. Según explicó el exsecretario de EnergÃa, Daniel Montamat, a "RÃo Negro EnergÃa", "el gasoil de grado 3 importado, utilizado en el consumo de automóviles, durante los primeros cuatro meses del 2015 fue un 5% menor que el año pasado, mientras que en el resto del gasoil el descenso en cantidades fue superior al 70%". Es decir que aquà no impactó tanto el precio sino la caÃda en el consumo.
Aun asÃ, el consumo de energÃa no disminuyó en la Argentina a pesar de la baja en el PBI, según reveló el consultor Daniel Gerold en la última jornada técnica de la SPE en Buenos Aires. En el 2014, por caso, la demanda eléctrica creció un 1,2% con la economÃa retrocediendo en dos puntos, detalló el especialista.
Lo mismo podrÃa pensarse sobre el combustible. Si bien es cierto que se importó menos, esto obedece en parte a que el gobierno nacional decidió autorizar la compra de petróleo crudo para refinar en el paÃs.
Además, pese a los fuertes aumentos en el surtidor en busca de un valor más acorde al tipo de cambio, la compra de combustibles apenas cayó, lo que implica que los consumidores convalidan una nafta que intenta acompañar los costos reales. Si las subas para llenar el tanque no afectaron la demanda, ¿podrá tomarse una medida similar con el precio del gas y la electricidad? La salida gradual del esquema de subsidios parece ser la medida más adecuada por estas horas, evitando un shock cuyo impacto en la inflación serÃa impredecible.
EL IMPACTO LOCAL
El tercer factor que colaboró con el ahorro en la cuenta energética es la mayor producción de gas nacional. Aunque aún es incipiente, Vaca Muerta y las formaciones tight de Neuquén empiezan a meterse en las estadÃsticas nacionales.
Según datos de la SecretarÃa de EnergÃa, el peso de la producción nacional en la demanda total de gas durante el primer cuatrimestre del año creció cuatro puntos . Mientras la compra de gas boliviano se mantiene, la variable de ajuste fueron los barcos de gas natural licuado (GNL). El paÃs se ahorra entre 7 y 13 dólares por cada millón de BTU que reemplaza, lo que hace más relevante este dato.
Claro que las cifras del primer cuatrimestre son ilustrativas. La postal energética del paÃs es muy dinámica y depende de una multiplicidad de factores, algunos poco predecibles como los climáticos. Aun asÃ, según Gerold, la generación térmica a nivel nacional se ubica en niveles récord, llegando a picos del 77% y con una tendencia a aumentar en los próximos años.
Por eso, a medida que se busca el autoabastecimiento, es importante la diversificación de fuentes. La construcción de Chihuido y la puesta a punto de las centrales nucleares son claves en este sentido, pero también deberÃa avanzarse hacia la generación eólica masiva, por ejemplo.
Pero en el corto plazo la única salida para achicar la cuenta en dólares tiene "nombre y apellido": Vaca Muerta. La explotación shale avanza a paso lento de la mano de YPF, aunque mayormente en petróleo. De todos modos, el crudo achica las compras al exterior y eventualmente podrÃa exportarse, colaborando a equilibrar la balanza energética.
En el caso del gas, la producción shale es aún incipiente. Hubo muy buenos resultados en El Orejano, donde la firma nacional y la petroquÃmica Dow apuestan a un proyecto con pozos horizontales. El otro proyecto grande es el de Total en Aguada Pichana. Sin embargo, la mayor parte del shale gas, cuya producción ronda los 2,5 millones de metros cúbicos por dÃa, viene asociada con el petróleo.
Por estas horas, en cambio, la estrella es el tight gas. El plan que llevó el millón de BTU a 7,5 dólares empujó varios proyectos, sobre todo en la formación Lajas, de donde salen casi cinco millones de metros cúbicos por dÃa de gas. YPF apuesta a las arenas compactas en Barrosa y en Rincón del Mangrullo. PAE reflotó con fuerza la producción en Lindero Atravesado y Petrobras –pionera en este tipo tecnologÃa– pone sus fichas en RÃo Neuquén.
Fuente: Diario RÃo Negro
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