
Más allá de ser la petrolera más grande del país, YPF es demasiado chica para afrontar en soledad los retos que impone el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales y el off shore en la Argentina. Así lo admitió el CEO de la compañía, Miguel Galuccio, durante el cierre de la Conferencia “ARPEL 2015”, en Punta del Este.
“Lo hecho hasta ahora no es poco y nos sentimos inmensamente orgullosos de los avances obtenidos, pero no nos conformamos. Sabemos que aún estamos lejos de lograr el desarrollo que YPF quiere y que la Argentina necesita”, manifestó. Según sus palabras, el posicionamiento de la firma en el mercado local es el de convertirse en partners of Choice, tal como lo ejemplifica el acuerdo con Chevron en el mercado del shale.
“Apuntamos a transitar la misma senda en el off shore, que ofrece 1 millón de kilómetros cuadrados (km²) sin explorar, de los cuales 600.000 km² probablemente sean prospectivos. Con 92 concesiones y 48 bloques exploratorios, una excelente economía de escala en nuestras operaciones y la tercera mayor superficie de bloques no convencionales en Latinoamérica, seguimos buscando socios para aumentar la actividad hidrocarburífera en el país”, remarcó.
La Argentina tiene, a su entender, una gran necesidad de diversificar su balance energético, que depende en un 85% del petróleo y el gas. “De todos modos, los hidrocarburos no sólo representan una fuente de energía primordial para abastecer el consumo actual, sino que también lo serán en el futuro”, vaticinó. Durante la última década, detalló, el mercado local ha registrado una importante declinación en su producción hidrocarburífera.
“Desde su nacionalización, YPF viene contribuyendo decididamente a revertir esa tendencia. En 2011 la Argentina se convirtió en un importador neto de energía, o sea que el balance entre exportación e importación pasó a ser negativo. Por entonces, YPF invertía alrededor de u$s 2.200 millones. El año pasado, en tanto, alcanzamos una inversión final de u$s 6.000 millones, lo que implica un crecimiento de un 177%, que se volcó principalmente a la operación, tanto en el upstream como en el downstream”, resaltó.
RESULTADOS EXITOSOS
YPF se encuentra inmersa en una fuerte campaña de expansión y la mayor parte de su cash flow se está destinando a tareas operativas, sobre todo a la adquisición de equipos de perforación. “De 20 unidades pasamos a tener 74 en 2014”, cuantificó Galuccio.
De manera inevitable, aseguró, estas decisiones debían traducirse en un incremento de la producción, tal como efectivamente sucedió. “En algunos casos, como en el ámbito gasífero, nuestras expectativas fueron ampliamente superadas. En 2011, Repsol-YPF había perforado un solo pozo de gas en la Argentina. En la actualidad estamos perforando 140 por año”, precisó.
El negocio de los hidrocarburos no convencionales, añadió, viene despertando un interés muy marcado. “Estamos convencidos de que promover un desarrollo posible, de escala y rentable de estos recursos cambiará completamente las perspectivas del país y de nuestra compañía. En ese sentido, YPF tiene un tercio del anclaje de Vaca Muerta”, señaló.
Asimismo, el ejecutivo destacó la temprana asociación con Chevron en Loma Campana, que viene registrando un desarrollo sumamente auspicioso. En cuanto a la alianza con Dow Chemical en El Orejano, donde ya hay siete u ocho pozos perforados, subrayó que se trata del primer proyecto de upstream en el que se embarca esa compañía.
“Recientemente sellamos un importante acuerdo con Petronas para emprender un piloto inicial de 30 pozos. El desarrollo completo del área podría implicar más de 1.000 perforaciones y una inversión de u$s 9.000 millones”, anticipó. En este segmento puntual, agregó, durante 2012 se invirtieron cerca de u$s 380 millones, mientras que en 2014 esa cifra trepó a u$s 1.685 millones. “Además, pasamos de cuatro equipos de perforación a 20. Y ya tenemos perforados casi 300 pozos”, detalló.
IMPORTANCIA ENERGÉTICA
Según Galuccio, Vaca Muerta tiene particularidades similares a diversas cuencas norteamericanas en términos de carbono orgánico total (TOC, por sus siglas en inglés), espesor y presión. Pero también presenta características específicas, que llevaron a YPF a optar por la perforación de pozos verticales. “La evolución de éstos viene siendo satisfactoria en cuanto a resultados y costos, los cuales han bajado desde unos u$s 11 millones hasta menos de u$s 6 millones por pozo”, puntualizó.
Al este de Loma Campana, en cambio, lo más apropiado es realizar perforaciones horizontales, con longitudes laterales de hasta 1.000 metros (aunque la idea es duplicar o triplicar ese número). “Por el momento, los pozos horizontales exhiben una productividad mayor que los verticales. No obstante, recién estamos en los inicios del desarrollo de esta zona”, reconoció.
En Loma Campana se producen 45.000 barriles de petróleo equivalente. Se trata de la mayor producción de un yacimiento no convencional fuera de Estados Unidos. “Hace dos años mirábamos lo que pasaba en Europa o China, mientras que hoy estamos por delante de ellos en este tipo de desarrollos, tanto en producción como en experiencia”, comparó. En El Orejano, que es una gran promesa, ya se obtienen alrededor de 600.000 metros cúbicos (m³) diarios de petróleo con muy poco esfuerzo. “Hemos completado apenas dos pozos horizontales”, explicó.
De acuerdo con el directivo, el complejo refinador argentino necesita de un mix petrolero que en los últimos cinco o seis años ha padecido un déficit de crudo liviano. “Es por ello que el petróleo de Vaca Muerta tiene una importancia estratégica para el país”, recalcó.
Igual de relevante es el gas, cuyos embarques constituyen la mayor cuota de importación de energía en la actualidad. “Para responder a dicho desafío, venimos fomentando el desarrollo masivo de tight gas en Loma La Lata. Adicionalmente, en sociedad con Pampa Energía, estamos trabajando en Rincón del Mangrullo”, completó.
Fuente: Revista Petroquímica
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