
La operación incluye también a Petroquímica Cuyo, una compañía local del grupo Sielecki, que se asociará con la petrolera que preside Miguel Galuccio para ampliar su negocio de polipropileno en la Argentina. Así lo aseguraron a El Inversor Online dos fuentes empresariales sin contacto entre sí. Daniel González, CFO de YPF, señaló ayer en la videoconferencia que mantuvo con inversores en el marco de la presentación de resultados de la compañía que la petrolera está en tratativas para incorporar un activo en el segmento del downstream. Pero no brindó mayores detalles de la operación. La compra de Petroken PESA –que se anunciaría formalmente en algunas semanas- implica para YPF una integración de su negocio petroquímico, un área en la que aspira a ganar terreno.
La petrolera reestatizada es el mayor proveedor de propileno, uno derivado del crudo que obtiene en su refinería de Ensenada, de Petroken PESA. El contrato de abastecimiento finaliza en 2019. Otro de los proveedores es Shell.
Con la compra la planta de polipropileno ubicada en las afueras de La Plata, a escasos metros de la refinería de YPF (los separa un canal de agua), la petrolera controlará los márgenes de toda la cadena de valor del derivado petroquímico. Si el precio del propileno es elevado, ganará directamente con la venta de la materia prima. Si está barato, su rentabilidad se trasladará al polipropileno.
La decisión de LyondellBasell de desprenderse de su negocio en la Argentina viene desde hace tiempo. La compañía, una de los mayores jugadores de la industria petroquímica a nivel mundial, no considera estratégicas ni la escala ni la ubicación geográfica de sus activos locales. El cepo cambiario –que impide al grupo girar dividendos a su casa matriz, ubicada en Londres- terminó de acelerar la decisión.
Petroken tiene capacidad para producir 180.000 toneladas anuales (Tn/año) de polipropileno y 20.000 Tn/año de poliolefinas amorfas (APO). Su facturación ronda los 300 millones de dólares anuales, con una utilidad neta cercana a los US$ 25 millones.
Son números interesantes pero que pierden relieve en perspectiva de la facturación mundial de LyondellBasell, que ascendió a los US$ 45.600 millones en 2014. Petroken acumula, además, buena parte de sus ganancias en pesos sin poder liquidarlas al exterior.
“Para YPF, la operación hace sentido perfectamente, porque es el mayor proveedor de de Petroken. Es más, el 80% de la rentabilidad de la cadena de valor del polipropileno pasa por la materia prima. Quien controla el propileno es el que controla el negocio”, explicó un alto ejecutivo del sector que está al tanto de la operación.
YPF y Petroquímica Cuyo podrían pagar por Petroken PESA entre 100 y 150 millones de dólares, según indicaron las fuentes consultadas. Resta saber cómo estructurará su posición Petroquímica Cuyo, el segundo productor de polipropileno del país.
Con una planta ubicada en Luján de Cuyo que adquirió a Petrobras en 2008, puede producir 100.000 Tn/año. Para la empresa de la familia Sielecki es un salto de calidad dado que aumenta su masa crítica en el negocio. Pasará a ser accionista de un negocio que triplicará su capacidad operativa.
El incremento de su escala le permitirá jugar con mayor soltura en un mercado cada vez más integrado regionalmente. De hecho, una de las posibilidades en estudio es crear una nueva compañía que integre los activos de Petroquímica Cuyo y Petroken PESA.
“Son negocios que tranquilamente podría administrar una misma estructura gerencial”, precisó un ejecutivo del sector. En ese caso, el grupo Sielecki podría cubrir su parte de la compra de Petroken aportando en acciones sus activos petroquímicos. Desde lo técnico, una integración es viable: Petroquímica Cuyo produce copolímeros, la denominación que recibe el polipropileno que surge del propileno y del etileno.
Petroken, en cambio, fabrica homopolímeros, derivados únicamente del propileno. Al frente del managment de Petroquímica Cuyo, que tiene una facturación anual cercana a los US$ 150 millones, se encuentra Jorge Sampietro, un ejecutivo de amplia trayectoria en el sector.
En el planto técnico, YPF aspira a optimizar el segmento de Operación y Mantenimiento (O&M) de las plantas petroquímica. Tanto la de Petroquímica Cuyo, en Luján de Cuyo, como la de Petroken, en Ensenada, se encuentran a escasa distancia de sus refinerías.
La unificación de ambas compañías arrojaría como resultante un negocio común de alrededor de US$ 500 millones por año. “Existe una sinergia natural entre las plantas, por lo que para YPF es posible integrar los servicios de su refinería en las plantas petroquímicas”, explicó una de las fuentes consultadas.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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